¿Lista a Santa Claus o al próximo gobernador?

18 de febrero de 2020

No sé si en el resto del país, pero ya resulta evidente que los sinaloenses hemos llegado a un callejón sin salida, donde lo peor es nuestra negativa a que nos “caiga el veinte”, como solemos decir.

Les pongo como referencia una plática de amigos donde estuve, cuyo tema de conversación fue la política electoral en nuestro estado, que de manera muy anticipada está agarrando temperatura ¡Qué bueno dirá usted! “Así, con tiempo suficiente, es como se deben discutir los altos asuntos de Sinaloa y de su gente”. El punto es que nadie está abordando nuestra problemática, toda la calentura la traen, y la están creando, quienes están interesados en resolver su circunstancia personal, lo cual no es malo per se, mientras se busque hacerlo por la vía de hacer bien un trabajo donde los beneficiarios –o los afectados- somos los sinaloenses.

A lo que me refiero, es a que todo el hervidero político obedece a la preocupación por un solo tema: quiénes serán los candidatos y quiénes de ellos pueden resultar triunfadores. Cuando hice la observación por el poco interés que, para variar, estábamos mostrando en lo referente a la problemática estatal, que ya es grave en todos sus órdenes, uno de ellos me reviró: “por supuesto, para qué hacerlo si, por ejemplo, la solución a nuestros problemas de inseguridad no va a salir de aquí”.  Él se refería al hecho de que Sinaloa en lo particular, se distingue por la magnitud de su circunstancia en ese tema, es decir, que el único con capacidad para resolverlo es el gobierno federal. No tengo dudas en que la mayoría de los sinaloenses comparten ese diagnóstico, tampoco niego la probabilidad de que tengan razón.

Dije “la probabilidad”.

¿Y nuestros problemas de salud pública, sí podemos con ellos? ¿Y los de educación? ¿Y los económicos? Ahorrémonos tiempo, dinero y esfuerzo: ¿Con cuáles sí podemos? De hecho ¿No ocurre igual cada que elegimos gobernador? No se me ha ocurrido preguntar, pero lo haré: temo que quienes nos observan desde fuera, consideran que nos gusta hacernos tontos solos. Lo digo porque cada que Sinaloa es nota, es común la queja de “por qué insisten en vernos así…” Cada que es necesario, los sinaloenses pronunciamos una serie de ideas que tenemos sobre nosotros mismos, las cuales no son más que un rosario de expresiones de autocomplacencia, cuya única utilidad es la de exhibir la poca importancia que le dedicamos al tema… además de algunos otros… a todos los temas. No sé si el resto del mundo está igual, no me interesa, no debería interesarnos porque de ser cierto en nada nos abona, y si es falso… lo mismo.

No me parece un tema menor, mucho menos si tomamos en cuenta el momento donde estamos. Habrá que seguirle.


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