Libros contra computadoras (Segunda)

14 de junio de 2019

Que a m√≠ me conste, desde hace aproximadamente 50 a√Īos no hay lugar en el mundo donde no se duelan por no destinar m√°s recursos a la promoci√≥n de la lectura: as√≠ se ha mantenido de forma casi un√°nime y sin cambios, lo cual es se√Īal de que lo estamos haciendo mal.

Nunca como hoy, tanta gente hab√≠a le√≠do y escrito tanto cada d√≠a, es un avance impresionante cuando, no hace mucho, se presentaban casos de individuos urbanos ya alfabetizados que por falta de pr√°ctica se les olvidaba como escribir ‚Äďprimero-, para acabar nuevamente ciegos frente a la palabra escrita: Ah bueno, es que lo importante es la calidad de lo que se lee, dir√° m√°s de uno. Vale. A confesi√≥n de parte, retiro de pruebas. Entonces, lo que importa no es la lectura en s√≠, sino sus efectos, eso que ‚Äúnos deja o nos queda‚ÄĚ, por decirlo en t√©rminos llanos o, ya poni√©ndose fif√≠s y entr√°ndole a la virtualidad, los contenidos.

Esta diferenciaci√≥n no es un asunto menor, cuando aqu√≠ en M√©xico el presupuesto para cultura se redujo a una quinta parte de los recursos que gobierno e IP destinar√°n al beisbol. La tendencia es mundial aunque con variaciones muy importantes, por ejemplo en Brasil no se lo invierten al beisbol sino al soccer. ¬ŅC√≥mo es posible? La entrega anterior inici√≥ mencionando una encuesta global, donde arroja que para la humanidad el invento m√°s trascendente de toda la historia es la imprenta, lo cual subraya la reverencia y el respeto que seguimos sintiendo por el libro ¬ŅEntonces por qu√© la gente no se levanta en armas? Antes de soltarnos reclam√°ndole al pueblo bueno por su estulticia, consideremos otra posibilidad para esa indiferencia: lo que al p√ļblico le importa son los resultados m√°s que los procedimientos. La empat√≠a no encuentra asideros frente a lo que s√≥lo es papel y tinta, son sus efectos sobre los individuos lo que reverenciamos.

Si nos atenemos a los descubrimientos más recientes, lo que ocupamos con urgencia es la promoción de la ortografía, por las implicaciones profundas que puede tener en el desarrollo intelectual de los individuos: no puede pensar bien, ni expresarse bien, quien desconoce las reglas de su lengua, pues en ellas está la hoja de ruta para alcanzar niveles de abstracción cada vez más complejos. Los libros, la lectura, las bibliotecas, contienen los referentes para determinar la calidad de la escritura, son las tablas de la ley para quienes desean obtener saber, quedando en la ecuación de escribir/hablar bien el parámetro para la sabiduría: no es solamente la cantidad y calidad de nuestras lecturas, sino el cómo las manejamos, es a esa externalización del bagaje de cada quien a lo que rendimos respeto.

Es menester derrocar ya al libro, pues frente a las posibilidades que nos ofrece hoy la tecnolog√≠a, lo vuelven inconveniente su menguante efectividad y su obsolescencia como un sistema de distribuci√≥n y almacenamiento, que a eso qued√≥ reducido su status de medio de comunicaci√≥n. Es aberrante que ante los pocos recursos que se le destinan a la cultura, la porci√≥n destinada al fomento literario se dedica en su mayor√≠a a sostener la industria editorial, es decir a las imprentas, dejando para los autores apenas lo suficiente para ofrecer caf√© y galletas en la presentaci√≥n del libro‚Ķ y qui√©n sabe. Peor a√ļn, en qu√© papel queda ese segmento de la sociedad considerado como el m√°s preparado y pensante, cuando reclama por la reducci√≥n de un presupuesto que lo usa en producir alimento para las termitas. Cada vez es m√°s notorio, que a nuestra intelectualidad le faltan ideas nuevas para adaptarse a la modernidad, una consecuencia a la vista es la ampliaci√≥n de la brecha entre ellos y el grueso de la ciudadan√≠a; por suerte, en otros lugares de Latinoam√©rica ya nos est√°n haciendo el trabajo ‚Äďpara variar-: en Argentina van aumentando los casos de √©xito en torno a nuevas estrategias de fomento, como los clubes virtuales de lectores; en Costa Rica, su universidad est√° desarrollando un sistema de redes propias para dar a su comunidad internet de alta velocidad a bajo costo. En todo el mundo, est√°n en marcha numerosos proyectos de editoriales virtuales y no son pocos los casos que ya han triunfado. Para decirlo en palabras llanas, aqu√≠ en M√©xico ya tenemos rato meando fuera del hoyo; a ver cu√°ndo nos cae el veinte.


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