Mujeres, no tenemos m√°s remedio que adorarlas

12 de marzo de 2019

‚ĶDice el viejo y cursil√≠simo bolero, al que sin duda deberemos cambiarle el g√©nero y la letra, para convertirlo en una pieza de trash metal cuyo estribillo sustituya ¬ęadorarlas¬Ľ por ¬ęinterpelarlas¬Ľ.

A decir verdad, ante los festejos del D√≠a de la Mujer de este a√Īo, ya no me fue posible refrendarle el beneficio de la duda a ¬ęlas mujeres en su lucha¬Ľ; lo pongo as√≠ con comillas, porque pertenezco a una generaci√≥n donde los derechos a los que aspiraban las mujeres eran uno: igualdad de condiciones. Hoy, lo confieso, ya no tengo claro a qu√© aspiran las mujeres actuales, divididas en una variedad de ideolog√≠as que a veces son tan contradictorias entre s√≠, que reflejan incapacidad para alcanzar los acuerdos m√≠nimos necesarios sobre la naturaleza femenina y su condici√≥n.

La mayor√≠a de las mujeres que conozco, suelen repudiar a los membretes que dicen representarlas y a las instituciones que dicen servirles, lo cual -lo admito- abona a mi tranquilidad, menguada desde que entr√≥ al cat√°logo de acciones feministas plausibles, cortarle el pitijuy a la pareja por cualquier pretexto; no es que el de un servidor sea la gran chingoner√≠a, para qu√© m√°s que la verdad, pero es el √ļnico que es m√≠o y la neta s√≠ le he agarrado apego.

Aunque no quieran reconocerlo esas portavoces, las mujeres mexicanas padecen de los dos grandes vicios que tambi√©n aquejan a los varones mexicanos: ausencia de autocr√≠tica y exceso de autocomplacencia. De ah√≠ que, al igual que nosotros, las √ļnicas veces donde hacen causa com√ļn suelen ser en torno a principios universales, ante los que ya nadie discrepa como el c√°ncer de mama, la violencia intrafamiliar, etc. Despu√©s de eso, la mayor√≠a no respalda ninguna postura ni se quiere hacer responsable de nada, de ah√≠ que cualquiera se exprese impunemente, a nombre del g√©nero, sin que ninguna le marque un alto, como acaba de suceder con la senadora por MORENA, Jesusa Rodr√≠guez, quien declara que el feminismo debe ver ¬ępor las hembras de todas las especies¬Ľ, pues afirma que ¬ętodas son iguales a las mujeres: las vacas, las puercas, las perras, las gatas, las burras. La lucha feminista si no es antiespecista, no es¬Ľ.

Y yo que ni enterado estaba.

Por si ejemplos como el de chuyita no bastaran, me preocupa la poca preocupación de nuestras mujeres, frente a la preponderancia, al menos mediática, del discurso lésbico como estandarte del feminismo; es como si los portavoces del machismo fueran los de la comunidad gay.

No es conveniente para la mujer, me parece, la construcci√≥n de una narrativa que pone al hombre como una especie distinta e inferior, imponiendo la visi√≥n maniquea de que la mujer es una criatura incapaz de la m√°s insignificante inmoralidad, siempre abusada y arrollada brutalmente en cuanto contacta con uno de nosotros. Sin embargo, para variar, lo peor de esta postura va contra las propias mujeres, pues impone una visi√≥n donde la maternidad se reduce a un acto de lesa traici√≥n, lo cual ha logrado imponer un silencio nefasto sobre un hecho real y duro, presente en cualquier lugar de la tierra: la mayor√≠a de las mujeres tienen a la maternidad como principal meta de vida. Partiendo de ah√≠, no las veo discutiendo sobre la necesaria revaloraci√≥n de la categor√≠a de ¬ęama de casa¬Ľ, reducida hoy a actividad propia de seres inferiores. Como ¬ęvivir enterrada en la casa¬Ľ, la suelen describir todav√≠a, sin caer en cuenta que sus contrapartes nos quejamos hoy de ¬ęvivir enterrados en la oficina¬Ľ, sin dejar de mencionar que no son pocas las voces advirti√©ndonos que la decadencia de occidente, en buena parte se debe a la ausencia de la madre en el hogar.


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