Hombre, no es para tanto

14 de febrero de 2019

Estoy de acuerdo en que el nuevo gobierno sí ha lanzado señales que los mercados internacionales pueden considerar negativas, donde difiero es en las posibles consecuencias; de hecho, conviene preguntarnos hasta dónde es mejor para nosotros que así sea, porque las famosas estrellitas en la frente que tantas veces nos han puesto esos mismos agentes, han servido para maldita la cosa, salvo para mantener alta la moral de los burócratas dorados tipo Aristóteles Núñez, Videgaray, Meade, Carstens, etc.

Dicen los judíos –quién más-, que si le debes al banco diez millones estás en un problema, pero si le debes mil millones entonces el que está en problemas es el banco, así que tampoco es para tenerles tanto miedo a los famosos “mercados”, porque además eso de “nuestra credibilidad financiera” está por los suelos desde noviembre del 2013, cuando el buenopanada de Videgaray pretendió imponerles sus números inflados del supuesto crecimiento económico, logrando que le tomaran la medida y le hicieran manita de cochi; el costo que debimos pagar los mexicanos durante el sexenio de Peña, en términos de inflación, desempleo, desaceleración económica, pobreza, etc. nunca aparecieron en los informes oficiales y siguen sin aparecer, pero quienes van al súper, compran gasolina o aún enfrentan las consecuencias del subejercicio presupuestal en el sector público, saben bien a qué me refiero. Donde sí afloró el costo social de ese sexenio, fue en la votación de julio, por eso siguen sin encontrar explicación para la derrota quienes decidieron mudarse a vivir a la macroeconomía.

No podemos ser tan inocentes, como para pensar que el gran capital le va a bajar dos o tres rayitas nomás porque el peje está muy bonito, los barones del dinero –de dentro y de fuera- están muy mal acostumbrados con “la forma de hacer negocios en México”, más conocida como “hacer su agosto” o también “descarado robo en despoblado”; de la misma forma, tampoco podemos pretender que de seguir así vamos a llegar a algo bueno, así que si los mercados se muestran inconformes no necesariamente es mala señal…para nosotros.

Los problemas de dinero se arreglan con dinero, y no necesariamente ganan los que tengan más, y no existe una sola manera de ganar; es como el póker; ni más ni menos.

Ya durante el sexenio de Salinas, Pedro Aspe demostró que sí se podía negociar la deuda externa de manera ventajosa para nosotros, lo hizo jugando abierto, aprovechando sus excelentes relaciones, lo cual fue maravilloso pues nos evitó más de un soponcio, pero eso no significa que siempre deba hacerse así, de hecho se opera con las mismas reglas que rigen a la política, donde el príncipe puede optar por ser querido o ser temido y, todavía hoy, no es claro por cuál de las dos vías se puede lograr más.

Siguiendo con el símil del póker, no debemos descartar que este gobierno esté blofeando, de ser así, por lo menos tendremos la oportunidad de ver dos estilos diferentes de juego así como el resultado de cada uno, y cualquiera que éste sea tendrá ventajas para nosotros.

De ser así.


Continuar leyendo

Artículo siguiente

Tenía que ser mujer


Artículo anterior

Metrobús culichi


XHMSA

102.9 FM

Canción actual

Title

Artist

Background