La mujer ara√Īa

6 de diciembre de 2018

A los m√°s j√≥venes ya no les toc√≥, pero en las verbenas decembrinas nunca faltaba un min√ļsculo stand, donde el p√ļblico pod√≠a ver -con risa mal contenida- a una pobre muchacha quien, por desobedecer a sus padres, hab√≠a sido convertida por alguna entidad superior en una gigantesca ara√Īa con cabeza de mujer. Si usted conoce al Dr. Eligio D√≠az Simental, p√≠dale que cuente la an√©cdota de los bitaches y la mujer ara√Īa, que ocurriera hace muchos a√Īos en Escuinapa; es delirante.

Un grupo de intelectuales de la CDMX, de los cuales s√≥lo sobrevive Elena Poniatowska, con motivo de un pleito que ten√≠an con la ¬ęchina¬Ľ Mendoza (QEPD) le pusieron as√≠: la mujer ara√Īa. Explicaban que el p√ļblico asistente a dicho espect√°culo, s√≥lo lo hac√≠a por el morbo de descubrir c√≥mo hac√≠an el truco, pero en el caso de la ¬ęchina¬Ľ el truco estaba en que no hab√≠a truco.

Así estamos ahorita con la política.

La tradici√≥n centralista mexicana, representada por el tlatoani, consist√≠a en vender el truco de que el m√°ximo dirigente era un personaje dotado de cierta sobrenaturalidad: era puntual, no echaba desmadre, re√≠a muy poco, pura seriedad y eficacia pues. La estrategia es com√ļn en todas partes y en todos los tiempos, sirve para poner distancia entre gobernante y gobernados; es para hacer sentir que el tlatoani es poseedor de habilidades que a los mortales comunes nos est√°n vedadas.

Malo, por lo tanto, cuando los que están atrás de la barrera comienzan a sentir que las acciones de su líder, no difieren mucho de las que hubieran tomado ellos… sin faltar quien presuma le hubieran salido hasta mejor.

Sí es notorio, que una parte nada despreciable de la ciudadanía comienza a sentirse incomoda con el viraje -al menos discursivo- del nuevo gobierno. Me incluyo.

Si algo debemos reconocerle a L√≥pez Obrador, es la claridad con que nos hab√≠a expuesto sus ideas: el NAIM est√° pensado para robar; se incrementar√° subsidio a los que actualmente tienen sesenta y cinco a√Īos o m√°s; la gasolina bajar√° de precio; las percepciones en el sector p√ļblico se reducir√°n.

Si algo le podemos reclamar ya a L√≥pez Obrador, es la forma en que nos volte√≥ la tortilla -al menos discursivamente- desde el primero de julio para ac√°, donde su claridad se transform√≥ en la telara√Īa donde ya comienza a enredarse √©l mismo: el NAICM es ahora un problema de n√ļmero y orientaci√≥n de pistas o algo as√≠; a los viejitos les subieron la edad m√≠nima de 65 a 68 a√Īos, lo cual no es asunto menor pues implica que un gran n√ļmero de ellos ya no recibir√°n nunca nada, pues morir√°n antes de cumplir la nueva edad l√≠mite; la reducci√≥n a los precios de los energ√©ticos qued√≥, m√°s o menos, para las mismas fechas en que veremos los resultados de las reformas de Pe√Īa Nieto, y los resultados de las investigaciones de cualquier cantidad de comisiones para la verdad que se han formado para igual cantidad de casos, es decir, nunca; la reducci√≥n de las percepciones no han logrado imponerse ni siquiera al interior del nuevo gobierno, ya no digamos Congresos federal y estatales, lo cual evidencia que otra vez un gobierno federal electo aprovech√≥ el interregno de medio a√Īo, para la pachanga y el festejo.

La respuesta por todas estas fallas ya la conocemos: por qué nunca se quejaron cuando estaba el PRI.

Quién nos manda.


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