Así no, senadores

16 de agosto de 2018

Veo con creciente inquietud, que las consecuencias de la atípica elección de este año no están siendo manejadas apropiadamente por sus protagonistas; si bien es de esperarse que las pasiones desatadas por la contienda tarden en amainar, como lo estamos comprobando en cualquier cantidad de manifestaciones públicas en medios, redes sociales, etc. es de preocupar el desinterés de las fuerzas políticas por cuidarse de usar expresiones y actitudes que contribuyen a mantener el ambiente de encono y enfrentamiento.

Ayer miércoles 14 de agosto, los dos senadores sinaloenses electos, pertenecientes a MORENA, detonan un escándalo mediático con una carta enviada al rector, donde se pone a la actual administración como sospechosa de negar a los sinaloenses el derecho a la educación y de opacidad en el proceso de ingreso.

¡A la UAS! Nomás pa’ empezar.

En esto no hay inocentes, menos cuando todos bien sabemos el pleito que desde años atrás existe ahí, entre quienes fueron desplazados contra quienes hoy están al frente; hasta ahí es un asunto entre ellos y tampoco es novedad ocurra así en nuestra máxima casa de estudios, cuya politización existe desde mediados del siglo pasado. Lo preocupante es que la carta se suma a una serie de hechos recientes, cuya constante es la intención de hacer juicios sumarios donde de antemano va establecido quién es el culpable y quién no.

El pronunciamiento de los senadores electos, se basa en que se les “han acercado cientos de padres de familia buscando apoyo para la inscripción de sus hijos en las diversas carreras”, lo cual les fue suficiente para manifestarse –que no actuar- sin conceder el beneficio de ninguna duda a las autoridades universitarias, pues las pone en el banquillo de los acusados sin aportar mayores elementos; además me brinca que el escrito no hace ninguna mención sobre intentos previos de los senadores para dialogar con el rector.

Es muy criticable, por peligroso, lo que hicieron los dos senadores electos, dan la impresión de no dimensionar el tamaño de la investidura que hoy ostentan, menos la responsabilidad que tienen ahora sobre sus hombros y las consecuencias a que pueden conducir sus actos, sobre todo en un momento inédito como este, donde nadie puede afirmar que “el tigre” ya se durmió de nuevo.

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