La rodilla da√Īada

7 de mayo de 2018

Se ha puesto de moda, para justificarnos con humor frente a un problema o contratiempo que no pudimos superar, la expresi√≥n ‚Äúme da√Ī√© la rodilla‚ÄĚ; es com√ļn, por ejemplo, cuando reclamamos a alguien que nos dej√≥ plantados, nos conteste: te juro quise avisarte, pero me lastim√© la rodilla. Lo mismo nos pasa con los valores.

Para cualquier suceso lamentable, lo com√ļn es que exclamemos ¬°es que ya no hay valores! ¬ŅEn verdad ya no los tenemos? ¬ŅO nada m√°s los cambiamos por otros distintos?

Soy un convencido de que ni los perdimos ni los cambiamos, seguimos manteniendo la misma escala de ellos, eso s√≠, nada m√°s los cambiamos de lugar en nuestro ranking de importancia, es decir, por ejemplo, la dedicaci√≥n al estudio ya no est√° por encima del arrojo y la audacia, pues el primero dej√≥ de rendir buenos dividendos en una sociedad donde el conocimiento dej√≥ de tener demanda, mientras los segundos ahora abren m√°s puertas que un t√≠tulo profesional; si no me creen preg√ļntenle al puntero de su barrio o al halc√≥n de su colonia.

Todo ese discurso de la honestidad, el esfuerzo, la civilidad, el pacifismo, etc. era s√≥lo eso: discurso. En el fondo nunca los llevamos a la pr√°ctica, salvo en la intenci√≥n de impon√©rselos a  nuestros hijos mientras nosotros hac√≠amos exactamente lo contrario, con la excusa de ‚Äúpor eso, porque no quiero sean como yo, quiero que sean mejores‚ÄĚ. Aj√°.

Dirán que mi premisa es falsa, pues no hemos sido así siempre; antes nuestra sociedad y nuestras formas de relacionarnos eran mejores a las que tenemos hoy, y sí, es verdad, de la misma forma que también es verdad que esto se debe a los cambios estructurales que vivimos de 1988 a 1994; este México donde vivimos hoy, lo concibió Carlos Salinas con sus numerosas reformas, desde entonces no hemos modificado nada que signifique una variación o ajuste importante, al contrario, lo poco que se ha hecho ha sido para reforzarlo.

Lo digo con franqueza, hoy no veo que tengamos ning√ļn problema nuevo con respecto a 1988, o desde 1968; eso s√≠, crecieron y se han desbordado hasta inundarlo todo y arrasarnos a todos, porque nunca nos empe√Īamos en resolverlos, nunca quisimos ‚Äďseguimos sin querer- embarcarnos en el esfuerzo que exige ser ciudadanos completos y civilizados, hasta la fecha lo seguimos dejando para despu√©s, como bien lo estamos viendo con el actual proceso electoral, donde se percibe que viene un cambio como consecuencia del rechazo a la corrupci√≥n, o m√°s bien porque a la mayor√≠a le ha ido mal en lo econ√≥mico, de ah√≠ que se espera la gente incurra en cumplir con la agotadora tarea de salir de su casa, desplazarse a su casilla y votar el pr√≥ximo primero de julio. Y listos para la otra.

Por eso, M√©xico es el pa√≠s donde masacran en una plaza a estudiantes universitarios y no hay ninguna consecuencia importante para los responsables; por eso, cincuenta a√Īos despu√©s, M√©xico es el pa√≠s donde disuelven en acido a tres estudiantes, sin olvidar que poco antes hicieron lo mismo con otros 43, donde la √ļnica diferencia fue el m√©todo para desaparecer los cuerpos.

Ese es el √ļnico cambio verdadero que hemos tenido: hemos mejorado enormemente en nuestras t√©cnicas para hacer un holocausto con nuestro futuro. Y todo por esta maldita rodilla que nos fall√≥ a la mera hora.


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