Psicópatas y guerra sucia

29 de abril de 2018

Quienes analizan a los pol√≠ticos y su quehacer en el proceso electoral, comen ansias en reflejar o denunciar sus apetitos de poder o ambiciones, pero no profundizan en el an√°lisis en torno a la salud mental de esos personajes felices en difamar o calumniar a sus opositores y a desplegar lo que la ciudadan√≠a llama ‚Äúguerra sucia‚ÄĚ para denostar tambi√©n a la¬†Universidad Aut√≥noma de Sinaloa.

Obviamente, influye la estructura ps√≠quica de un pol√≠tico en su estilo de hacer pol√≠tica. Quienes se abren paso con ‚Äúguerras sucias‚ÄĚ, con descalificaciones, con calumnias de alto calado, revelan su personalidad mal√©vola, obsesiva. Por medio de la mentira intentan asustar a sus contrarios pol√≠ticos, provocarles p√°nico ante la ‚Äúcr√≠tica‚ÄĚ, y generarles una p√©sima imagen ante el electorado para restarles credibilidad y votos el d√≠a de las elecciones. Y l√≥gicamente cambiar la intenci√≥n del sufragio.

Vale el tema por la embestida que sufre -¬°otra vez, es etapa electoral!- la Universidad Aut√≥noma de Sinaloa. Personajes ligados al partido ‚Äútradicional‚ÄĚ ‚Äďen simbiosis con otro que capitaliza el rencor social-, y otros m√°s interesados en regresar al modelo de la universidad del pasado ‚Äď caos, grilla, insultos, paros, movilizaciones, plantones, toma de escuelas, etc.-, participan o coparticipan en una ‚Äúguerra sucia‚ÄĚ contra la UAS, pretendiendo infructuosamente desestabilizarla.

Las cruzada anti-UAS proviene de políticos que han mantenido intocable el estado de cosas en Sinaloa -estatus quo político- y que consideran a la Universidad como un serio riesgo por ser la productora de una nueva generación de profesionistas con una nueva visión de lo que es la participación social y política extramuros. Que saben del valor de su activa participación electoral afuera de la institución.

En la ‚Äúguerra sucia‚ÄĚ contra la UAS figuran personalidades que quieren aparecer como ‚Äúan√≥nimas‚ÄĚ, con inclinaciones psic√≥patas, paranoicas,¬†como podr√≠an ser Stalin, Hitler o Bin Laden, que encuentran su principal caldo de cultivo en las redes sociales, en donde replican sus difamaciones digitales,¬†divulgadas primero previo pago.

Los paranicos son una especie que no sólo necesitan del Poder, sino que temen perderlo, y se sienten siempre perseguidos por fuerzas imaginarias o reales. Se sobrevaluan o bien creen ser merecedoras de toda la atención y cumplimiento de todos sus caprichos y están dispuesto a todo con tal de mantenerse en el Poder.

Atr√°s de la ‚Äúguerra sucia‚ÄĚ desatada con videos, memes, Facebook falsos, es l√≥gico que existen candidatos, personajes intermedios y l√≠deres perversos. Los candidatos a quienes se empuja en esta contienda electoral s√≥lo buscan satisfacci√≥n pura y propia, sin tener en cuenta ning√ļn ideal colectivo, sin importarles un comido la UAS ni los proyectos de desarrollo acad√©mico-educativo, aunque pretenden hacer creer a la poblaci√≥n sinaloense que responden a un inter√©s superior. La linterna de sus vidas es su propia conveniencia.

Los candidatos y l√≠deres perversos inclinados a la difamaci√≥n son realmente psic√≥patas. En lo personal sus relaciones son desafiantes, inconclusas y poco gratificantes. El candidato perverso es aquel que pretenden cambiar la intenci√≥n del voto con mentiras, con marruller√≠as, no con propuestas, y que sue√Īa con enganchar a los universitarios y a la sociedad en proyectos pol√≠ticos que no han funcionado. El sic√≥pata no tiene sentimientos de responsabilidad, ni de culpa, y esto puede llevarlo, finalmente, a cometer defraudaciones y estafas. No merecen gobernar ni legislar.

El tema de los perversos en la pol√≠tica no es nuevo. Es tan viejo como el Homo Sapien Politikon. Maquiavelo, en el cap√≠tulo VIII de El Pr√≠ncipe aborda esta cuesti√≥n. Con el t√≠tulo ‚ÄúDe los que llegaron al principado mediante cr√≠menes‚ÄĚ, analiza a los que ascienden al poder ‚Äúpor un camino de perversidades y delitos‚ÄĚ. Menciona el caso del ‚Äúsiciliano Ag√°tocles, hombre no s√≥lo de condici√≥n oscura, sino baja y abyecta, [que] se convirti√≥ en rey de Siracusa‚ÄĚ.

Hijo de un alfarero, Ag√°tocles llev√≥ una conducta reprochable en todos los per√≠odos de su vida; sin embargo, acompa√Ī√≥ siempre sus maldades con tanto √°nimo y tanto vigor f√≠sico, que entrado en la milicia, lleg√≥ a ser, ascendiendo grado por grado, pretor de Siracusa. ‚ÄúNo adquiri√≥ la soberan√≠a por el favor de nadie [‚Ķ] sino merced a sus grados militares que se hab√≠a ganado a costa de mil sacrificios y peligros; y se mantuvo en m√©rito a sus en√©rgicas y temerarias medidas.‚ÄĚ

Este personaje se caracteriz√≥ por ‚Äúmatar a los conciudadanos, traicionar a los amigos y carecer de fe, de piedad y de religi√≥n‚ÄĚ. Con estas caracter√≠sticas, sentencia Maquiavelo, ‚Äúse puede adquirir poder, pero no gloria.‚ÄĚ

En Sinaloa no tenemos datos de pol√≠ticos que asesinen biol√≥gicamente a sus opositores, pero s√≠ localizamos en esta lucha por el Poder a candidatos, l√≠deres pol√≠ticos y a ‚Äúestrategas‚ÄĚ en comunicaci√≥n que escudados en el ‚Äúanonimato‚ÄĚ y en las bondades de las redes sociales, cobardemente -sin identidad- difunden videos plagados de mentiras, con inventos incre√≠bles, con recreaciones fantasiosas y mal√©volas, intentando ‚Äúmatar civilmente‚ÄĚ a sus contrarios.

S√≠ encontramos medios interesados en retomar esas mentiras con el af√°n de da√Īar o sacar de la contienda electoral a quienes no representan sus intereses.

S√≠ ubicamos a candidatos que mienten, enga√Īan, chantajean, amenazan, traicionan, falsifican, estafan, esp√≠an, calumnian, difaman y cometen otro tipo de tropel√≠as con la intenci√≥n de causar da√Īo a sus adversarios, y con el prop√≥sito de desprestigiar la imagen de la Universidad Aut√≥noma de Sinaloa, por considerarla el reservorio del voto joven extramuros, al que pretenden meter en una mara√Īa de confusiones y enganchar en proyectos que no son de Sinaloa, en proyectos pol√≠ticos caducos que no han funcionado y que atentan contra la Autonom√≠a Universitaria y la Universidad P√ļblica.

¬ŅCu√°l es el objetivo de la ‚Äúguerra sucia‚ÄĚ contra la UAS y los partidos o el partido pol√≠tico que se enfrenta a la tradicional nomenclatura interesada en mantener su estatus quo en Sinaloa? Que los universitarios y los ciudadanos pierden la confianza en los personajes que empujan la corriente ¬°s√≠ se puede, claro que se puede!, que ofrecen lograr un cambio en el estado, que plantean que s√≠ es factible la llegada de una nueva generaci√≥n de pol√≠ticos a las alcald√≠as, diputaciones locales y federales y a la Senadur√≠as de la Rep√ļblica.

La intenci√≥n es paralizarlos, criminalizarlos, mandarles una se√Īal a los universitarios y los sinaloenses de que se alejen de la contienda, so pena de ser salpicados por mentiras y medias verdades; sembrar el miedo y cultivar la percepci√≥n de que no tiene ning√ļn¬†incentivo participar en la contienda electoral porque corren el riesgo de ser vapuleados por los perversos que manejan en el anonimato la ‚Äúguerra sucia‚ÄĚ.¬†¬†La idea es que no le entren a la¬†¬†actividad pol√≠tica. Evaporar la participaci√≥n democr√°tica. Que la votaci√≥n se reduzca porque entre menos votos se capten o registren, la tradicional nomenclatura tendr√° m√°s oportunidad de triunfo.

¬ŅA qu√© m√°s le temen quienes desatan la ‚Äúguerra sucia‚ÄĚ contra la UAS? Polit√≥logos, soci√≥logos y analistas pol√≠ticos consideran que la mejor manera para formar una nueva ciudadan√≠a, m√°s participativa y comprometida, es la promoci√≥n entre estudiantes, docentes y directivos de los valores democr√°ticos, el conocimiento pol√≠tico y el compromiso social y sobre todo el fomento de la observaci√≥n electoral.

La UAS y en otras instituciones, p√ļblicas y privadas de educaci√≥n superior, son el semillero de candidatos y l√≠deres que podr√≠an estar tomando las decisiones de Sinaloa y M√©xico. En los santuarios de la educaci√≥n y el conocimiento, se mueve el segmento poblacional que pasar√° a formar parte de la √©lite educada del estado y del pa√≠s

La participaci√≥n democr√°tica, el quehacer pol√≠tico extramuros, la¬†¬†observaci√≥n electoral es √ļtil a todo programa de formaci√≥n c√≠vica y √©tica, no s√≥lo para quienes est√°n en la abogac√≠a o la ciencia pol√≠tica. Ser y hacer ciudadan√≠a, afuera de las aulas, abarca a la administraci√≥n, ingenier√≠a, artes pl√°sticas, contadur√≠a, ciencias biol√≥gicas, f√≠sicas, qu√≠micas, futbolistas, astronautas o cibernautas. Cada rol social debe implicarse en el quehacer p√ļblico para tener una elemental madurez ciudadana.

No es buen camino para alcanzar votos la satanizaci√≥n de la UAS ni intentar sembrar el p√°nico por medio de la difamaci√≥n y la calumnia, tampoco la criminaliacion de los universitarios para intentar que se alejen de su derecho constitucional y pol√≠tico afuera de la Universidad que los ampara a participar en el quehacer electoral de Sinaloa y M√©xico. La ‚Äúguerra sucia‚ÄĚ no debe cambiar la agenda pol√≠tica de Sinaloa ni conducir la intenci√≥n del voto el 1 de julio.

Atrás de esta guerra malévola, repito, existen personalidades psicópatas.


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