¬ŅDemasiadas armas o demasiado desprecio?

20 de marzo de 2018

Este fin de semana, en Chulavista, California, una joven hija de sinaloenses radicados allá, fue brutalmente golpeada en un incidente cuyas motivaciones fueron, parece ser, xenofóbicas en el mejor de los casos, si es que de plano no fue por racismo.

Al modo nuestro, a las fricciones entre México y Estados Unidos les hemos prestado atención principalmente a la parte económica, dejando en un segundo término lo social; el hecho de que la agresión haya ocurrido en California, uno de los estados más tolerantes y liberales de nuestro vecino, es una llamada de alerta sobre los niveles que está alcanzando un problema que quizá nunca sepamos abordar, pues bien que mal el racismo característico de los gringos pertenece a esa clase de creencias que, por profundas razones culturales, en México nunca las hemos profesado.

Conviene no chuparse el dedo y tener en mente que, para los racistas, s√≥lo existen dos clases de individuos: ellos y los diferentes, o sea los sacrificables. Para entendernos mejor: ese es el tigre dormido de ellos, s√≥lo que a diferencia del nuestro aquel es de sue√Īo muy ligero y cuidado cada que se despierta.

La sociedad estadounidense padece de dos problemas que son casi exclusivos de ella: los asesinos seriales y las masacres por rencor. Para ambas no hay explicaciones que ayuden a entenderlas y prevenirlas, el m√°s reciente intento fue sobre las √ļltimas con Bowling for Columbine, el documental ya cl√°sico¬†de Michael Moore, donde la premisa del exceso de armas como origen del mal no se sostiene. La duda persiste.

En la serie Cosmos, Sagan expresa su extra√Īeza ante la civilizaci√≥n hel√©nica, que con toda su inteligencia y sus logros no fue capaz de desprenderse de su tolerancia a la esclavitud, lo cual la llev√≥ a su destrucci√≥n; creo que algo similar ocurre con los Estados Unidos, son ya demasiadas d√©cadas intentando erradicarlo y no pueden; en cuanto ese suelo recibe un m√≠nimo de nutrientes el fruto podrido vuelve a brotar con gran fuerza, algo hay en sus almas que se niega a abandonar esa ideolog√≠a perversa, de la misma forma que su agresividad b√©lica nunca duerme.

Las sociedades guerreras suelen adoptar la crueldad como práctica social, lo hizo Roma con el Circo y Alemania con los judíos; algo tienen los gringos que ven a la guerra como la solución a cualquier problema, si profundizamos un poco sobre este rasgo característico de su ideología, tal vez lleguemos a la conclusión de que su racismo no sea su peor distintivo.

Total, mientras son peras o son manzanas, desde aquí mando un abrazo solidario a la paisana agredida, deseándole salga bien del trance y reciba justicia; a la vez, espero este artículo sirva para que vayan tomando precauciones quienes gustan de visitar territorio estadounidense. Más vale.


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