El todo y las partes

17 de enero de 2018

Actualmente hay mucho ruido en el medio político, ocasionado por quienes aspiran a alguna posición de poder y sus adláteres. Sin embargo, en el humo que se levante, no se debe perder de vista lo importante de lo que se pondrá en juego en el próximo proceso electoral y para abordarlo es de mucha utilidad recurrir a las nociones del todo y las partes, como parte de un procedimiento analítico.

En efecto, en julio ejerceremos todos el derecho al voto y estaremos en capacidad de elegir a quien ser√° Presidente de la Rep√ļblica, Senadores y Diputados federales, Diputados estatales y Presidentes Municipales y hasta regidores. Ser√°n las llamadas elecciones concurrentes y se disputar√°n m√°s de 4 mil cargos a nivel nacional.

Como mexicanos tendremos la oportunidad de elegir a alguien que, como Presidente, encarará retos muy difíciles y, como sinaloenses, no podemos perder de vista a quienes realmente podrán contribuir a resolver las dificultades que desde su responsabilidad les tocará enfrentar.

Ciertamente, los integrantes de las diferentes f√≥rmulas pol√≠ticas, har√°n todo lo imaginable para llevar a sus candidatos al triunfo, ensalzando virtudes reales o imaginarias, para conseguir acceso directo a las prebendas jugosas de los puestos p√ļblicos. Sin embargo, por la etapa actual tan complicada, me parece, nuestro esfuerzo de decisi√≥n en las urnas, necesita estar determinado por quien elegiremos como Presidente.

En efecto, tocará al encargado del poder ejecutivo lidiar con los problemas que significará una terminación, aunque fuera eventual, del Tratado de Libre Comercio, las secuelas de las tasas impositivas en Estados Unidos y fenómenos como la inflación, la violencia y la corrupción, por mencionar tan solo los más sentidos por la población. Tampoco se pueden soslayar la necesidad de empleos, los bajos salarios de los mexicanos, ni sus problemas en salud y en educación.

Los dos primeros se ubican en el √°mbito de lo externo y el resto ser√° de incumbencia interna, aunque su comportamiento estar√° influenciado en gran medida por la ruta que sigan las mencionadas inicialmente.

Frente a lo que tendremos, ser√° necesario elegir a un personaje con cualidades  √≥ptimas y con aptitudes para transitar en un mundo cada vez m√°s incierto y amenazado. Un verdadero l√≠der  para guiar a puerto seguro a la nave mexicana y las tempestades que inevitablemente se formar√°n ante la vecindad conflictiva de los Estados Unidos y las pol√≠ticas de su Presidente.

Por eso ser√° fundamental elegir bien a nuestro pr√≥ximo Presidente y resuelto este dilema pasar al segundo momento de nuestra decisi√≥n electoral: √©ste consistir√° en analizar los perfiles de entre los muchos que buscar√°n un cargo federal, estatal o municipal, quienes re√ļnen los requisitos para hacerse responsable de la parte que le toca, para conseguir resultados positivos en la esfera del poder ejecutivo. Y desde este punto de vista ya las cosas no debieran ser tan pasionales. Es decir, m√°s que nunca necesitamos acudir a las urnas y con nuestro voto seleccionar a mexicanos comprometidos, preparados, con un proyecto de beneficio general para todos.

Y desde este punto de vista, las partes deberán estar en función del todo. Nunca como ahora los mexicanos y sinaloenses enfrentaremos una disyuntiva tan difícil.


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