Tianguis turístico y tortugas

8 de diciembre de 2017

No cabe duda que en Sinaloa s√≥lo tenemos un problema; repito, uno: los sinaloenses. Si no fuera por nosotros este lugar ser√≠a perfecto. Lo m√°s f√°cil ser√≠a no hacer tabla rasa y refugiarme en las excepciones, pero eso ser√≠a enga√Īarme yo mismo, algo as√≠ como alucinar en seco o auto recetarse una masturbaci√≥n mental.

Afirmo todo lo anterior, por la barrabasada que pretenden cometer en San Ignacio contra el programa de protecci√≥n a tortugas, con el pretexto de ampliar el malec√≥n de barras de piaxtla. Lo de menos ser√≠a echarle la culpa a la autoridad municipal, acusar al alcalde de un IQ similar al de un alba√Īil a las tres de la tarde (cuando ya trae encima cuatro caguamas y una insolaci√≥n), pero les repito que eso ser√≠a optar por una salida f√°cil.

Sinaloa pas√≥ de ser un estado rico y vivible a un infierno caro y sin dinero, o sea nos lo jodimos por los cuatro costados, pero eso no es lo m√°s grave, lo que en verdad resulta alarmante, es nuestra insistencia por seguir haciendo lo mismo que hemos hecho durante los √ļltimos cincuenta a√Īos, como si los resultados obtenidos fueran para que nos nominaran al Nobel, la √ļltima muestra de este comportamiento aberrante nos la regal√≥ esta semana el alcalde de Elota, al darle continuidad a un malec√≥n que, inicialmente, gener√≥ problemas en la zona protegida donde, desde hace d√©cadas, la UAS opera el programa de protecci√≥n a la tortuga y ahora, con la ampliaci√≥n del malec√≥n que se pretende, pudiera dar al traste con el sitio de anidamiento.

Ahora que tenemos gobernador turistero, lo que menos podemos esperar es un cambio en la visi√≥n sobre nuestras ventajas competitivas para el impulso a la actividad, digo, como que ya es hora de ofrecer a los turistas algo m√°s que la certeza de poder incurrir, con toda libertad, en excesos que en sus pa√≠ses son impensables, adem√°s de ser ilegales: alcoholismo en la vida p√ļblica, semidesnudez callejera, gritos y esc√°ndalos, etc.

Vamos hablando en plata, Mazatl√°n no repunta como destino porque desde siempre ha estado orientado al adolescente del sur de Estados Unidos, que visita el puerto para alcoholizarse y apaciguar ‚Äúla cosquilla‚ÄĚ, de ah√≠ que de poco tiempo para ac√° la gran novedad de su oferta sea apenas su centro hist√≥rico y, la verdad, es muy poco lo que se ha hecho tomando el tiempo transcurrido. La neta.

Si miramos a Canc√ļn, Puerto Vallarta o Riviera Nayarita, encontraremos un concepto tur√≠stico que hace de la sustentabilidad su principal atractivo, es decir que aprovechan las ventajas de los atractivos naturales que poseen en lugar de jod√©rselos; en Elota, lo que se debe hacer es crear sinergia, entre los recursos econ√≥micos disponibles para el mejoramiento de su infraestructura y un programa de protecci√≥n de la fauna, que en cualquier otro lugar del mundo es un golpe de suerte, un verdadero tesoro natural para aprovecharse en lugar de pasar por encima de √©l.

El a√Īo que entra, en el puerto se llevar√° a cabo el tianguis tur√≠stico, un evento que nos pondr√° en la mira mundial de esa industria, dejen que alg√ļn medio de comunicaci√≥n internacional o especializado descubra lo de Elota, o el desaprovechamiento de la zona del Espinazo del diablo y nos vamos a convertir en el hazmerre√≠r. ¬ŅLa entidad anfitriona a contrapelo de la tendencia mundial? Va a ser lo menos que dir√°n.


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