Lo peor est√° por venir

21 de noviembre de 2017

En definitiva los culichis no estamos sabiendo ponernos a la altura de nuestros retos, ya hasta estoy sospechando sea genético y en un descuido abarque a todo Sinaloa.

La oleada de asesinatos que asola a la capital, particularmente los de muchachos muy jóvenes, ha provocado una respuesta muy original de ellos: llamar a protestar contra los juvenicidios.

Al igual que las mujeres, frente a una situación que demanda a convocar a todos los sinaloenses sin distingos, los jóvenes han optado por poner su raya y separarse del resto de la sociedad, para exigir un trato especial que plantea no el logro de justicia, sino el privilegio de ser favorecidos por la autoridad responsable no de impedir ocurran esos hechos, sino de castigarlos conforme lo dicta la ley, que sin duda es la mejor manera de prevenirlos; es decir, en el discurso juvenil subyace la idea de mantener intocado el estado de cosas mientras a ellos no les perjudique.

Las mujeres se les adelantaron desde hace a√Īos y hasta la fecha no han logrado nada, bueno en realidad s√≠: han contribuido al empeoramiento del fen√≥meno, por la v√≠a de alejarse del resto de los grupos afectados. Nadie quiere entender que los sinaloenses estamos todos juntos en esto, toda propuesta de soluci√≥n que no nos abarque y beneficie a todos s√≥lo redundar√° en nuevos fracasos.

En lo que va de este mes, en redes apareci√≥ un meme sobre Cop√©rnico que dec√≠a ‚Äúhace 500 a√Īos lanz√≥ su teor√≠a helioc√©ntrica, aquella que afirma que t√ļ no eres el centro del universo. Rid√≠cula!‚ÄĚ As√≠ estamos aqu√≠, con un atraso aproximado de cinco siglos.

Los culichis seguimos pensando que el mundo se puede acabar sin ning√ļn problema, pues es posible tal cosa ocurra sin que me afecte en lo m√°s m√≠nimo, cuesti√≥n de seguir cuidando bien mis muy particulares intereses as√≠ sea en detrimento de los dem√°s, que los problemas de Culiac√°n son problemas de ellos y a m√≠ que me esculquen.

Me parece en verdad incre√≠ble ‚Äďen el peor sentido de la expresi√≥n-, nuestra firme voluntad para insistir en obtener resultados distintos por la v√≠a de seguir haciendo lo mismo, es una demostraci√≥n de irracionalidad que obliga a preguntarnos c√≥mo es que a√ļn no nos hemos matado todos contra todos, aunque para esto √ļltimo ah√≠ la llevamos, cuesti√≥n de pasearse por las calles de nuestra ciudad capital.

Ya no me alcanza la imaginación para especular hasta dónde vamos a llegar.


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