Toma de protesta del rector, su significado

20 de junio de 2017

El 7 de junio se verific√≥ en las instalaciones de la Universidad Aut√≥noma de Sinaloa un hecho hist√≥rico, si como tal consideramos a un suceso de impacto tal, que su desenlace, y aun su desempe√Īo, implicar√° un antes y un despu√©s para la casona rosalina.

La lectura de este acontecimiento no puede ser otra, sino en clave de estabilidad, y más concretamente, la culminación de un proceso que tiene sus antecedentes más remotos, el rectorado del maestro Rubén Rocha Moya, quien dio el banderazo a un proceso de largo aliento.

Ciertamente, fue un proceso lento, zigzagueante y complicado, pero siempre con una tendencia irreversible. Como es natural, durante sus diferentes etapas, tuvo muchos detractores que hab√≠an auspiciado sus intereses al amparo del fragor de las batallas que se libraban, fueran est√°s √ļltimas por conquistas laborales o luchas por avanzar en los espacios acad√©micos.

Durante este lapso muchos entraron en confusión y se dejaron llevar por lecturas erróneas sobre lo que pasaba, decidiendo un contingente minoritario, engrosar las filas de los antiacadémicos y contestatarios, refugiados en las secciones sindicales o en reductos escolares aislados.

Este torrente de sucesos sufrió una disminución drástica durante la gestión rectoral del maestro Héctor M. Cuén Ojeda, cuando éste decidió realizar transformaciones de carácter estructural, que afectaron los renglones académicos, laborales e institucionales. Se daba por sentada así, la segunda gran etapa por la academización de la universidad, ahora sí con un carácter irreversible.

Los datos disponibles no dejan duda al respecto. Por ejemplo, la institución ha dejado atrás los muy conocidos y tóxicos paros laborales, y en su lugar los conflictos  son dirimidos, sin llegar a ocasionar parálisis o desgastes innecesarios.

Los maestros ya trabajan bajo una normativa académica, que da rumbo y sentido a lo que realizan. Cada acción, y cada actividad tienen su razón de ser. Y ello es porque en las escuelas y unidades académicas se dispone de un plan regulador que identifica claramente el quehacer de cada uno de sus integrantes.

La Universidad tiene hoy m√°s investigadores nacionales, m√°s profesores con perfil Promep, una mayor√≠a de unidades acad√©micas acreditadas y certificadas en procesos de gesti√≥n de la calidad, y una serie de indicadores que dan cuenta de su cualificaci√≥n, por ejemplo es la instituci√≥n l√≠der a nivel nacional y la tercera en tama√Īo por matr√≠cula estudiantil.

Además, y como producto de este avance, está incorporada a las agrupaciones que toman las decisiones en la política de educación superior a escala nacional.

Todo lo anterior se dice pronto, pero nada de esto existía en la década de los ochentas, cuando inestabilidad era sinónimo de paralización e incertidumbre.

La reelección del Dr. Juan Eulogio Guerra Liera se explica en un contexto de cambio y mejoría académica y un contexto donde la calidad es el criterio principal, y, para alcanzarla, el ejercicio de su primer mandato ha sido fundamental.

Con la toma de protesta del rector Guerra Liera para un nuevo período, se abre la tercera etapa por la consolidación universitaria en donde los retos son enormes: conservar la ruta que ha hecho de esta institución una de las principales a nivel nacional.


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