Férrea defensa de la UAS

29 de mayo de 2017

El D√≠a del Estudiante agentes de la polic√≠a municipal, omisos, ausentes ante la escalada de asesinatos, ‚Äúlevantones‚ÄĚ, desaparecidos y fosas clandestinas que han convertido a Culiac√°n en un infierno, tomaron por asalto los corredores de las facultades y escuelas de Ciudad Universitaria.

La presencia policial provocó primero incertidumbre, y luego indignación entre toda la comunidad universitaria.

Intranquilidad porque la acción policial resultó de una orden de un gobierno municipal emanado de las catacumbas del PRI y rabia porque se violó flagrantemente la autonomía universitaria en la dinámica de un festejo estudiantil brioso, con la enjundia propia de la muchachada.

Tres realidades:

  1. Mandos militares tomaron la direcci√≥n de la Polic√≠a Municipal de Culiac√°n.  
  2. Los universitarios no se sienten seguros en las calles. De hecho a ninguna persona la policía le garantiza su seguridad personal en el municipio de Culiacán.
  3. La tentativa del PRI siempre ha sido crear confusi√≥n y miedo al interior de la UAS y convertir a la instituci√≥n en ‚Äúcabeza de playa‚ÄĚ con prop√≥sitos pol√≠tico-electorales.

Las historias no deben repetirse. Valga entonces recordar sucesos tr√°gicos.

El 1 de agosto de 1968 el rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, lideró una marcha pacífica compuesta por más de 50 mil personas ante las reiteradas violaciones de la autonomía universitaria y de las acciones represivas del gobierno.

El 27 de agosto de 1968, más de 200 mil estudiantes marchaban por el centro de Ciudad de México, y se instalaron en el Zócalo, una plaza central del Distrito Federal. Al día siguiente, la policía local los reprimió.

Las movilizaciones se sucedieron, y en Septiembre, el gobierno de Gustavo D√≠az Ordaz mand√≥ al ej√©rcito ocupar el Campus Universitario produciendo decenas de heridos entre los estudiantes. Ya, en esa represi√≥n, se habl√≥ de que hubo  decenas de muertos, y que la polic√≠a los hab√≠a incinerado para ocultar las pruebas al mundo.

Aun así, las protestas continuaban a ritmo creciente. El 2 de Octubre de 1968, en la Plaza de Tlatelolco o de las Tres Culturas se congregaron casi 50 mil estudiantes, cayendo en una emboscada, pues de todas las calles convergentes aparecieron las fuerzas del ejército, rodeando la plaza. Se disparó una bengala… y la matanza comenzó. Los soldados empezaron a disparar indiscriminadamente contra los allí presentes, mientras los estudiantes huían aterrorizados. Casi 400 estudiantes murieron aquel día, y más de mil resultaron heridos de gravedad.

Se quemaron gran parte de los cadáveres y los heridos fueron llevados a hospitales militares para ocultar la verdad. Ya de noche, los bomberos y la policía se encargaron, con chorros de agua a presión, de lavar todas las huellas del magnicidio en aquella plaza.

Que no se repita la historia. Vale as√≠ el recordatorio ¬ŅCu√°l fue el desprop√≥sito entonces de mandar a la polic√≠a municipal a tomar por asalto los corredores de las facultades y escuelas de Ciudad Universitaria? Los universitarios no participaban en ning√ļn mitin, ni afuera ni adentro del campus. Tampoco comet√≠an ning√ļn delito; si acaso liberaban ese esp√≠ritu decidido, acometedor, que caracteriza a la juventud.

Oportuna entonces la posici√≥n del rector Juan Eulogio Guerra Liera quien consider√≥ el asalto policial a la UAS como ‚Äúuna clara provocaci√≥n, una irresponsabilidad de las instancias y una falta de respeto a la Universidad; es una clara violaci√≥n a la normatividad y a una instituci√≥n que no tiene delincuentes al interior sino est√°n los hijos de las familias sinaloenses‚ÄĚ.

Enfatiz√≥ que de manera innecesaria se puso en riesgo a la comunidad universitaria violentando la normatividad y sin ninguna justificaci√≥n legal para haber incursionado, por lo que pidi√≥ respeto y el desagravio de parte del alcalde de Culiac√°n, Jes√ļs Valdez Palazuelos.

‚ÄúConsideramos nosotros que lo que se present√≥ en parte de Ciudad Universitaria y que nos hizo suspender las clases (ese d√≠a) estaba dentro del √°mbito institucional y hab√≠a manera, como lo hicimos en un momento poder controlar esta situaci√≥n; el ingresar las fuerzas policiacas como lo hicieron pusieron en riesgo la integridad de las mismas fuerzas y fue una clara provocaci√≥n ante j√≥venes que se estaban divirtiendo; entraron a los corredores en moto los polic√≠as en una clara provocaci√≥n e irresponsabilidad que pudo haber provocado un da√Īo mayor‚ÄĚ, expres√≥.

Bien. La autonomía universitaria comprende y articula varios aspectos como:

El jurídico. Considera a la universidad como un organismo con plena personalidad jurídica y descentralizado del Estado, por lo que éste no debe tener injerencia en sus actividades sustantivas. Tiene la capacidad de generar las disposiciones legales que la rigen, respetando el orden normativo del país. Las reglas internas tienen el propósito de salvaguardar la libertad de cátedra e investigación, así como garantizar la participación responsable y respetuosa de los universitarios en los asuntos que a la institución competen y a los que afectan al país.

El acad√©mico. Tiene que ver con la libre elecci√≥n de campos y temas de investigaci√≥n, as√≠ como a los contenidos de la ense√Īanza, selecci√≥n de teor√≠as y metodolog√≠as para la indagaci√≥n y la docencia; adem√°s de establecer los planes y programas de estudio, curriculares y extracurriculares, otorgar t√≠tulos, diplomas y reconocimientos, entre otros. El orden jur√≠dico establece un sentido de lo acad√©mico al indicar la atenci√≥n, el estudio y la b√ļsqueda de soluci√≥n a los problemas nacionales.

El administrativo o de gobierno. Considera la libertad para definir su r√©gimen interno, establecer sus propios estatutos y normatividad, adoptar la organizaci√≥n que m√°s le convenga, crear sus √≥rganos de gobierno y nombrar a sus autoridades; asimismo, se√Īalar reglas de admisi√≥n de estudiantes y selecci√≥n de personal acad√©mico y contrataciones. Procura dise√Īar los medios adecuados para utilizar los recursos econ√≥micos a los fines sustantivos, atendiendo puntualmente los criterios de transparencia y rendici√≥n de cuentas.

El financiero. Busca asegurar la garant√≠a de contar con los recursos suficientes para el desarrollo de sus funciones sustantivas, libertad para aprobar y administrar el presupuesto y atender la obligaci√≥n de rendir cuentas p√ļblicas sobre el financiamiento que se le otorga y el obtenido de esfuerzos institucionales. La universidad provee bienes p√ļblicos a la sociedad y no persigue fines de lucro, de all√≠ la responsabilidad del Estado de proporcionarle los recursos necesarios para el cumplimiento de sus funciones sustantivas.

La conquista de la autonom√≠a universitaria fue la cristalizaci√≥n de una corriente de pensamiento que demandaba la independencia de la universidad de los poderes del Estado para organizar la ense√Īanza, la investigaci√≥n y la difusi√≥n de la cultura, con libertad y esp√≠ritu cr√≠tico, sin tener m√°s l√≠mites que el rigor anal√≠tico y racional.

Cabe aclarar que ante la acción policial la férrea defensa de la autonomía universitaria de parte del rector Juan Eulogio Guerra Liera y los miembros del Consejo Universitario busca salvaguardar la integridad física de los alumnos, maestros, administrativos y personal directivo al interior de la universidad.

No se concibe, jamás se permitirá, la presencia policial en el campus de la universidad, menos aun cuando el cuerpo armado, encargado de la prevención del delito y la vigilancia de la ciudad, no ha demostrado ni capacidad ni valor para salvaguardar la vida y el patrimonio de las familias del municipio de Culiacán.

Menos aun cuando la figura policial inspira miedo y rechazo, no respeto ni tranquilidad social.

No est√° por dem√°s advertir que no son pocos los universitarios que ubican al ayuntamiento de Culiac√°n como el centro de una asonada contra la UAS, el lugar de reencuentro de falsos izquierdistas con priistas. De ser as√≠, el asalto policial a la universidad ser√≠a parte de una siniestra estrategia de desestabilizaci√≥n en la que el alcalde Jes√ļs Valdez habr√≠a de tener una ingerencia directa.


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