El mensaje de Gael

6 de marzo de 2017

Seguramente Ud. fue de los que presenció el domingo 26 de febrero la entrega de los Óscares, fiesta máxima en Estados Unidos en la industria del cine, para premiar el esfuerzo anual de sus integrantes. Está por demás decir o escribir sobre el mucho glamour en un auditorio atestado de los actores y actrices más celebérrimos, aparte que existen muchas colaboraciones que ya destacaron esta parte del exclusivo espectáculo.

Por sobre los encendidos discursos de los premiados me pareció oportuno y bien articulado el mensaje del actor mexicano Gael Bernal, quien subrayó que como ser humano, como mexicano y como latinoamericano, estaba en contra de la construcción de muros separatistas, en obvia alusión a la propuesta del presidente Trump de construir un “gran, gran muro” en la parte sur de Estados Unidos, es decir, en la frontera con México.

Con aplomo y buen Inglés Gael dirigió su mensaje mirando a las cámaras de televisión, captando la atención, si acaso también la simpatía de millones de espectadores a nivel mundial. El escenario y el momento no fueron desaprovechados por el menudo actor, que con ello supo captar la atención de miles, sino es que millones, de mexicanos.

En ese justo momento me dio por pensar que la política es de aprovechamiento de oportunidades y las semejanzas existentes entre esta actividad y la actuación. En eso estaba cuando en ese instante el conductor de la ceremonia anunció la presencia de un grupo de turistas que arribaron al lugar, sin saber que en ese momento tenía lugar tan relevante ceremonia. A la sorpresa de los turistas se unió la de las actrices y actores, que ni tardos ni perezosos, se levantaron para abrazar con efusión a los visitantes. Esta reacción confirmó mis reflexiones.

En efecto, es característico del político saludar efusivamente a quien se le ponga enfrente, poniendo para ello su mejor cara e irradiando simpatía a raudales. Lo mismo ocurrió con los artistas que estaban en primera fila como Ryan Goslin y Nicole Kidman, por mencionar a los más conocidos, o más exactamente, a los que yo pude identificar, quienes se levantaron a saludar, aparentemente de buena gana, a sus imprevistos visitantes, muchos de los cuales, debo decirlo, eran gente de color.

Si Gael, Goslin y Kidman tienen aspiraciones políticas no desaprovecharon el momento. Y supieron vender su imagen. A lo mejor, quien lo pudiera saber, en pocos años a Gael lo veremos en la liza politica de México, a Goslin en algún puesto en Estados Unidos y a Nicole en la apartada Australia. Toda esta reflexión pasó fugazmente por mi mente, e inmediatamente asocié que otros actores como Ronald Reagan y Arnold Swarzeenegger habían arribado el primero a la presidencia de los Estados Unidos y el segundo fue gobernador del estado de California.

En el caso particular de Gael, si acaso regresa a México, no le costará mucho esfuerzo postularse por el partido político que él escoja, pues si ya existen ejemplos de protagonistas de este tipo en el congreso, siendo él el valiente que le espetó en la cara del berrinchudo presidente americano, lo erróneo de sus procedimientos, llevaría la delantera y atrapado la simpatía de muchos miles de mexicanos. A lo mejor, solo estoy dando lugar a una mala idea. Pero sin duda, su intervención de ese domingo, habrá capturado la atención de los partidos, que siempre andan a la caza de individuos rentables. Como dicen algunos comunicólogos, ¿usted qué opina?

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