Pir√°mides antiguas en Sinaloa

24 de marzo de 2017

El dichoso INAH, tiene en Sinaloa una bien ganada fama de estorboso, de bueno para nada. Primero aclaremos: la institución tiene muy poco tiempo con una presencia real en Sinaloa, ello motivado por la justificación de que en la región norte de México, los vestigios precolombinos se distinguen por la ausencia de grandes construcciones, por lo tanto todos los recursos, durante toda nuestra historia reciente, se destinaron a rescatar los grandes obras de las grandes culturas del centro y sur del país.

L√°stima que no sea cierto.

No ten√≠a mucho de fundado el INAH (no hab√≠amos nacido todav√≠a ninguno de los que hoy a√ļn estamos vivos), cuando un sinaloense apasionado de la historia regional, se tom√≥ la molestia de recorrer Sinaloa haciendo un registro fotogr√°fico en diapositivas, donde se pod√≠an ver importantes vestigios dejados por los habitantes originales de estas tierras, incluida la protopiramide de conchas en Escuinapa (alg√ļn nombre hay que darle). Las proyect√≥ en M√©xico ante el director fundador del INAH, con la idea de entusiasmarlo para que vinieran de M√©xico arque√≥logos e investigadores a realizar una tarea que, desde entonces y hasta la fecha, ha sido cumplida s√≥lo por gringos. La respuesta del funcionario fue ‚Äúpues s√≠, pero asum√°moslo, la historia de M√©xico ya est√° escrita y no nos vamos a poner a reescribirla‚ÄĚ. El sinaloense, con mala cara y peores ademanes, comenz√≥ a levantar su equipo para retirarse; al notar su molestia, el funcionario trato de suavizar la situaci√≥n con intentos de justificaciones y promesas, promesas y m√°s promesas, a lo que nuestro paisano respondi√≥: ya lo asum√≠ como usted lo pidi√≥, ahora por favor v√°yanse mucho a chingar a su madre.

La an√©cdota no tiene desperdicio, es real, los nombres se omiten para proteger a los protagonistas; ocurri√≥ hace d√©cadas pero es ilustrativa de los excesos del centralismo mexicano, es un buen ejemplo para reforzar la postura de quienes sostenemos que los cambios en M√©xico deben ser reales y no cosm√©ticos, porque es ah√≠ donde anida el n√ļcleo de la corrupci√≥n: los tr√°nsitos pidiendo mordida, el polic√≠a extorsionando al vendedor ambulante, el bur√≥crata que pide para sus cocas a cambio de agilizar el tr√°mite, etc. son s√≥lo manifestaciones anecd√≥ticas que ocultan la verdadera fuente de nuestra corrupci√≥n. √Čsta tiene su sustento en el dise√Īo institucional generado por nuestras dos c√°maras (diputados y senadores), as√≠ como por las instancias m√°s elevadas del estado mexicano, para lograr un amasijo legal donde todo mundo queda chueco y en la indefensi√≥n, por un lado, mientras por el otro, la m√°s absoluta impunidad est√° legalmente garantizada para todos aquellos que se hacen de mulas Pedro (pero en serio) con los recursos del erario.

Los sinaloenses somos un pueblo ignorante de nosotros mismos, en parte es culpa de los chilangos, cierto, pero a estas alturas del partido no quedan m√°s responsables principales que nosotros. Poseemos una historia tan rica y tan exuberante, con rastros todav√≠a tan monumentales como las ruinas en Escuinapa, cuya base aproximada era de 80 por 80 metros, con 25 de altura, que provocan en nuestros vecinos el suficiente inter√©s como para venir a hacer lo que le corresponde a nuestras instituciones. Y aqu√≠ llegamos a la segunda fuente importante que da origen a la corrupci√≥n: nuestra g√ľeva. Todo esto que nos ha ocurrido, es porque no hemos tenido la suficiente voluntad para ponernos a hacer nuestra tarea, a la vez que les respondemos a los del centro: vayan y chinguen a su madre.

Pues no qué muy machitos.


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