Sobre el significado de una expresión

20 de febrero de 2017

La cultura y sus expresiones no dejan de sorprendernos por sus contradicciones. Claro no es la cultura en s√≠, sino las reacciones que como individuos tenemos frente a ciertas manifestaciones. Esta semana caus√≥ alboroto la expresi√≥n ‚ÄúMAD‚ÄĚ plasmada en la escalinata de la bas√≠lica de catedral, que atrajo airadas cr√≠ticas de los observadores m√°s dis√≠mbolos.

Por principio de cuentas no me parecen mal estas inconformidades, pues lo deseable es que nuestra ciudad permanezca limpia y con ella los sitios a donde concurre la gente, dicho lo cual me parece condenable el da√Īo que se pueda infligir a cualquier edificio por su naturaleza p√ļblica. El punto es que en nuestra ciudad pasan cosas de mayor gravedad, o de mayor impacto y no sucede nada.

Hace meses, por  ejemplo, un grupo perteneciente a la etnia Tarahumara, de Sinaloa municipio, se instal√≥ en esos mismos escalones para protestar por una promesa gubernamental no cumplida, que consist√≠a en la construcci√≥n de una v√≠a de comunicaci√≥n hacia sus olvidados territorios. La protesta dur√≥ meses y nadie atin√≥ a elevar alguna muestra de apoyo a este grupo de marginados. Finalmente el grupo de personas se quit√≥ de ah√≠ y seguramente contin√ļa estando incomunicado. 

Esta semana acapar√≥ las p√°ginas de los diarios la noticia de una pinta de escalones en catedral, que concit√≥ airadas cr√≠ticas y la inmediata acci√≥n para borrarla. Insisto, siempre ser√° m√°s agradable una ciudad con edificios p√ļblicos impecables, siendo deseable tambi√©n que los actos vand√°licos sean castigados, conforme a los dictados de leyes y reglamentos.

El problema no es el rechazo de la gente a una pinta de esta naturaleza, sino la inquietud sobre porque en un caso se produce una reacción en automático, con rasgado de vestiduras incluido, mientras que en otro imperó la indolencia y el desaire, incluidas las autoridades eclesiásticas y las gubernamentales, tanto estatal como municipal.

Este caso debe llamar a la reflexi√≥n p√ļblica y sacar de √©l las reflexiones pertinentes. No es algo que deba pasarse por alto, toda vez que ya la pintura fue retirada y el edificio luce mejor ahora que antes. La primera reflexi√≥n es de expresi√≥n. La protesta p√ļblica exig√≠a la vigencia de un derecho a una vida digna; mientras la pinta era una expresi√≥n art√≠stica. Porque en un caso imper√≥ el desaire y en el otro, la irritaci√≥n y hasta la condena?

La segunda reflexi√≥n es de vigencia de libertades. Los Tarahumaras de Sinaloa municipio tuvieron tanta que acabaron navegando entre el bostezo de la gente y finalmente no resolvieron nada, mientras la pinta dej√≥ claro que el l√≠mite al ejercicio de la libertad tiene, todav√≠a, diversas interpretaciones. Como siempre, la pol√©mica ser√° fiel compa√Īera de lo art√≠stico, porque √©ste, como sabemos, es un t√©rmino polis√©mico.


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