Tiempo perdido

9 de enero de 2017

No es poca cosa lo ocurrido este diciembre, aunque el impacto no es igual seg√ļn la edad: los j√≥venes no tienen memoria de lo que vivieron, por m√°s informados que est√©n, no es lo mismo haber vivido los acontecimientos que nos tocaron a quienes tenemos m√°s de cincuenta a√Īos de edad.

Hace ya treinta y cuatro a√Īos que M√©xico cambi√≥ de rumbo, con la idea de no sufrir de nuevo lo que en aquel entonces nos lastimaba, tontamente aceptamos el compromiso de nuestros liderazgos empresariales, pol√≠ticos, clericales, etc. con la certeza de que, de seguir por el mismo camino, no tendr√≠amos futuro. Digo ‚Äútontamente‚ÄĚ pues en aquel entonces, cuando Miguel de la Madrid tom√≥ posesi√≥n como presidente, dijo ‚Äúno permitir√© se me deshaga el pa√≠s entre las manos‚ÄĚ, pero sin hacer ninguna menci√≥n a la corrupci√≥n. La omisi√≥n la aceptamos con pretextos como ‚Äúni modo hable de ella en p√ļblico‚ÄĚ, ‚Äúno puede mencionarla en su discurso inaugural‚ÄĚ, etc. ¬†Los resultados de su gobierno fueron inmediatos: inici√≥ la etapa de los ‚Äúfraudes patri√≥ticos‚ÄĚ para acabar en 1988 con la imposici√≥n de Carlos Salinas en una elecci√≥n que, hoy est√° ya claro, fue un robo a Cuauht√©moc C√°rdenas.

La generaci√≥n a la cual pertenezco fracas√≥, as√≠ de f√°cil; hemos entregado a nuestros hijos un M√©xico mucho peor al que recibimos, no s√© ustedes amigos lectores, pero a m√≠ se me cae la cara de verg√ľenza con la herencia que estoy entregando: 34 a√Īos (m√°s los que se acumulen) tirados a la basura.

Nadie puede decir que como pa√≠s estemos mejor, todos nuestros indicadores han empeorado, no hay mejor√≠a en ninguno y este mes ha sido el colmo con la escasez de gasolina, las largas colas para adquirirla y luego el golpe brutal del incremento, exactamente lo mismo que ocurr√≠a en aquellos a√Īos de los que supuestamente salimos para no volver nunca, eso s√≠, no se tiene hoy la esperanza de una riqueza petrolera que se diluy√≥ entre las manos de los encargados de administrarla, usada s√≥lo para engordar a los Deschamps, las Gordillo, los virreyes y los juniors, todo nuestro patrimonio dilapidado para enriquecer a una clase parasita que nada aporta y todo lo destruye, y hoy de nueva cuenta nos ofrece las mismas explicaciones ‚Äút√©cnicas‚ÄĚ donde ni por asomo aparece la palabra corrupci√≥n.

Nos volvieron a saquear y, al menos yo, no tengo cara para pedirle a las nuevas generaciones se aboquen a resolver esto, s√≥lo puedo pedirles perd√≥n, mil perdones por haber sido tan est√ļpido y tan displicente como para no poner un hasta aqu√≠ a tiempo: por mi culpa, por mi grande culpa.


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