No me amenaces

5 de junio de 2018

Vivo en una zona donde supuestamente se cuenta con servicio de TELMEX (eso dicen ellos), hay postería y cableado por toda la comunidad (aprox 4000 habitantes), pero a menos de cincuenta familias se les permitió contratar (es por un tipo de fraude financiero a gran escala); aquí en Culiacán Iusacell fue la primera en ofrecer internet inalámbrico a un precio estratosférico, pero por fortuna soy sumamente rico y me valió madre contratar; a pesar del precio, el servicio resultó tan malo que les acepté una promoción para más rapidez…por mayor precio. ¡Qué madre! Es un lujo pero lo valgo, dije yo.

Tiempo después se me fue un préstamo bancario porque aparecí en el buró de crédito. Por cierto, caigo en cuenta que la falta de ese crédito detonó mi debacle financiera, pues cuando una empresa te mete al buró de crédito el proceso es casi instantáneo, pero para sacarte, la misma empresa, se toma tres meses.

Resulta que cuando cambie de plan en Iusacell, hicieron un nuevo contrato que sustituía al anterior (así lo decía), cosa que les valió madre pues dejaron corriendo el contrato anterior y provocó esta historia. Ante PROFECO, Iusacell reconoció que no tenía ningún contrato que avalara algún trato comercial conmigo. Ojo: aun así pudieron meterme al buró.

Tiempo después, llegó a la ciudad AXTEL con una oferta que no pude rechazar: precio más bajo por internet y telefonía inalámbrica ¡ilimitadas! Por un tiempo fui feliz, AXTEL nunca fue la gran cosa pero comprada con Iusacell era la diferencia entre el día y la noche, hasta que el servicio comenzó a fallar con frecuencia, luego dos amigos míos que viven para el mismo rumbo, me comentaron que a ellos simplemente les avisaron que ya no podrían seguir contando con el servicio.

Aquí me tienen, esperando a que en cualquier momento deje de contar con internet pues en Culiacán la compañía ya hasta cerró oficinas. ¿Por qué? Misterio.

Ah! Se me olvidaba, cuando contraté AXTEL cancelé mi contrato con Iusacell; ¿adivinen a quién volvieron a meter al buró a pesar de que cumplió con todo lo requerido para cancelarles el servicio?

Todo esto viene a cuento no como una historia de frustración o amargura, mucho menos coraje, sino para compartirles mi estupor ante la reciente reacción de grandes señores empresarios (dueños entre otras cosas de las empresas aquí mencionadas), quienes ahora de forma pública me amenazan con que peor me va a ir, si mi voto no se lo doy a quien quiera que ellos digan.

Por cierto, el presente artículo he tenido que hacerlo dos veces, debido a sendos apagones que me regaló la CFE, tal y como suele hacerlo a diario en cuanto inicia el calor; pero podría estar peor. Suertudo que es uno.


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