Agenda política

7 de septiembre de 2017

= Rubén Rocha se muda a MoReNa: muy en su derecho

= Inaplazable su renuncia a la coordinación de asesores

= Sinaloa se mantiene como estado priista: Mitofsky

 

De manera abierta, pública y oficial, Rubén Rocha Moya se sumó a las huestes de Andrés Manuel López Obrador, al firmar el acuerdo político nacional, en acto celebrado el domingo próximo pasado en la ciudad de México.

Está en su derecho de hacerlo: desde su defección del PRD, para integrarse al equipo de Jesús Aguilar Padilla – en el arranque de su mandato como gobernador de Sinaloa – Rubén no había externado sus simpatías por ningún partido político, así que nadie puede reprocharle que lo haga ahora, situación que, de alguna manera, lo pone de regreso en su ideología original.

Lo que no se vale, es que Rocha se mantenga como coordinador de asesores del gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, cargo al que debe presentar su renuncia lo antes posible, para ser congruente, por un lado, con su decisión y por otro para evitarse la pena de que, de un momento a otro, Quirino le pida respetuosamente que deje tal espacio político, para ocuparlo con alguien en quien si pueda confiar plenamente para lo que se avecina.

Que lo platicaron; que le tiene mucho afecto y que su presencia ahí (la de Rocha Moya) le da pluralidad política a su gabinete, dijo el gobernador cuando alguien le pidió un posicionamiento al respecto y puede que sea así, porque si de algo no se duda es de la sinceridad y la claridad con la que Ordaz Coppel dice las cosas. Es su estilo. Caramba.

Sin embargo, de lo que tampoco hay duda es que, con esto, el todavía coordinador de asesores del jefe del Ejecutivo Estatal pasa a alinear con el equipo contrario y se convierte, en automático, en uno de los adversarios, contra los que se luchará, a brazo partido, en el proceso electoral que casualmente arrancará el viernes venidero. Y hay que decir que no es cualquier equipo; lejos de eso, es el team a vencer.

Evidentemente, Quirino Ordaz, como gobernador del PRI, se alineará con todos sus correligionarios, del lado del presidente Enrique Peña Nieto – y obviamente de los candidatos de este partido político – para cerrarle el paso a Andrés Manuel y para conservar el poder, por supuesto. Esto es obvio y natural. De hecho ya se da el cierre de filas en el priismo nacional, aún y cuando todavía desconocen la identidad del candidato presidencial. En el caso de Quirino no parece lógico, entonces, que sostenga un “lopezobradorista” en uno de los puntos neurálgicos de su administración, como lo es la coordinación de asesores.

El autor de Agenda Política conoce a Rocha Moya y lo conoce bien. No queda duda alguna de que es un hombre inteligente, prudente y responsable, que a estas alturas seguramente ya prepara su salida del equipo de Quirino Ordaz en un acto de congruencia plena y absoluta. Su decisión no debe demorar más. Por salud política, debe hacerlo lo antes posible.

¿No?

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Y bien.

De elemental justicia es decir que Rubén Rocha, que pasaría a convertirse en el hombre más importante de MoReNa en Sinaloa no es un personaje menor dentro de la política estatal. Ahí están, para no ir muy lejos, sus dos participaciones como candidato a gobernador del Estado: la primera de ellas, por una alianza de partidos de izquierda, en 1986 contra Francisco Labastida Ochoa y la segunda, en 1998, por el PRD, frente a Juan S. Millán Lizárraga, ni más ni menos que el padrino político de quien le abrió las puertas en el andamiaje oficial: Jesús Aguilar Padilla.

En efecto, en el ya lejano 1986 – tras su paso por el Congreso del Estado como diputado local por el PSUM –, Rocha encabezó la lucha del Movimiento Popular Sinaloense y buscó la gubernatura de la entidad frente a Francisco Labastida y Manuel Clouthier del Rincón, en un entorno de abierta hostilidad contra la izquierda sinaloense. Esa vez,  Rocha Moya apenas alcanzó 9 mil 910 votos, que representaron un 1. 67 por ciento del total.

La distancia, efectivamente, fue abismal ante Labastida, con sus 392 mil 273 votos y Clouthier con sus 164 mil 640; pero Rubén Rocha no solo lideró, durante los meses siguientes, una lucha de resistencia contra los resultados oficiales – en apoyo a Maquío – sino que escribió un libro que intituló “Fraude a la Democracia”, para dejar en evidencia la manipulación de la elección.

En 1998, doce años después y luego de fungir como rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Rocha Moya aceptó la postulación del PRD para la candidatura gubernamental, a pesar de que su partido había coqueteado descaradamente con la posibilidad de abanderar a Juan S. Millán, quien le peleaba tal distinción a Lauro Díaz Castro, en contra del entonces secretario de Gobernación Francisco Labastida. Con todo y eso, una vez que Juan siempre si fue el candidato del PRI, Rocha hizo una gran campaña y logró la que ha sido, hasta el momento, la votación más alta del “partido del sol azteca” en nuestro Estado: 147 mil 669 votos: el 17. 38 por ciento del total.

Rubén Rocha quedó lejos del segundo lugar (Emilio Goycoechea Luna, del PAN, con 273 mil 786) y obviamente todavía más lejos del primero (Juan S. Millán, con 398 mil 485); pero su resultado fue histórico, sin duda. Durante la campaña, incluso, Goycoechea y Rocha hicieron el intento de unir fuerzas en una de las llamadas “alianzas de facto”, contra “el demonio de Millán”; pero solo quedó en buenos deseos: como siempre la cosa se atoró al decidir quién declinaría a favor de quien. Y cada uno se fue por su lado, con el resultado ya conocido.

Obviamente, el ex rector de la UAS no quedó satisfecho con las cifras y calificó como “elección de Estado” la votación favorable a Millán; pero se moderó gradualmente en sus señalamientos con el paso de los años y hacia finales del 2004 anunció discretamente su incorporación al equipo de Jesús Aguilar Padilla, que ya luchaba en los tribunales por la gubernatura del Estado, con apenas 11 mil votos de ventaja sobre Heriberto Felix Guerra, según el conteo oficial. Cuando el fallo de la autoridad electoral, a favor de JAP, Rocha apareció como jefe de asesores del nuevo gobernador. Esto, por cierto, fue una de las razones del prematuro rompimiento de Millán con Aguilar – la otra fue la designación de Rafael Oceguera como secretario general de gobierno -; pero, al final del día, el aludido se desempeñó, con fidelidad, discreción y bajo perfil. JAP quedó más que contento con su papel.

Rubén Rocha, incluso, todavía operó políticamente a favor de Jesús Vizcarra Calderón, en el 2010. La derrota del candidato de Aguilar, sin embargo, lo mandó un tiempo al limbo; pero los nuevos aires llegaron pronto para el PRI y Jesús Aguilar y le alcanzó a Rocha para desempeñar un cargo en el gobierno federal priista de Enrique Peña Nieto, al que dimitió, no hace mucho, para aceptar la invitación de Quirino Ordaz Coppel a la posición ya citada.

En efecto, no es una figura menor dentro de la política estatal.

Por eso, su incorporación a las huestes de AMLO hán cimbrado tanto a la estructura oficial como al PRI y a otros partidos. A querer o no, ha generado reacciones que, de entrada, han provocado algunos cambios de planes y estrategias para lo que se viene. La expectativa de alianzas, especialmente, se ve diferente por hoy en nuestro Estado.

Pendientes pues.

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Mientras.

En la ciudad de México, el Senado de la República anticipaba, en el curso de ayer miércoles, retomar la iniciativa del presidente Enrique Peña Nieto para eliminar el artículo transitorio que establecía el pase automático de Procurador de la República a Fiscal General de la Nación, cargo para el cual se contemplaban nueve años de duración. O sea: lo que resta del presidente Peña Nieto; seis más del próximo presidente y todavía casi dos más.

De ser así, quedará disipado el conflicto que ha trabado la elección de la nueva mesa directiva para el nuevo periodo ordinario de sesiones de la sexagésima tercera legislatura del Congreso de la Unión y las cosas volverán gradualmente a la normalidad. En lo que cabe, por supuesto, porque los tiempos políticos ya agitan a todo el país.

Una vez aprobada la iniciativa de Peña Nieto – por estrategia detenida en el Senado – los panistas volverán al salón de plenos; avalarán la propuesta de mesa directiva del Partido Revolucionario Institucional y asunto arreglado.

Y quiérase que no, la percepción queda en el aire: un gran round, ganado por el presidente del CEN del PAC, Ricardo Anaya.

Por donde usted lo quiera ver.

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En tanto.

De conformidad con los resultados de un levantamiento hecho por la empresa que en México dirige el sinaloense Roy Campos – Consulta Mitofsky –  Sinaloa se mantiene como un estado priista por excelencia, al menos hasta el 31 de agosto próximo pasado.

Mire usted:

A la pregunta de “si hoy fueran las elecciones para presidente por cual partido votaría usted?, los sinaloenses contestaron de la siguiente manera:

Por el PRI, 24. 7 por ciento.

Por el PAN, 18. 3

Y por MoReNa, solo un 7. 5 por ciento.

Habrá, naturalmente, quien cuestione el muestreo; pero a juicio de Agenda Política, parece un resultado razonable. De hecho al PRI debe alarmarle su ventaja de solo 6 puntos porcentuales contra el PAN; MoReNa, seguramente va a levantar esa intención de voto y lo del PRD es deplorable: el solo 2. 4 por ciento de la intención. El ex gobernador de triste memoria se encargó de aniquilarlo por completo.

Así están las cosas por hoy, según Mitofsky, cuando todavía no hay definición de los candidatos de los principales frentes políticos. Pueden cambiar, por supuesto, de aquí a la jornada electoral del primero de julio del año entrante.

¿Qué os parece?

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Y hasta aquí por hoy.

Nos vamos ya, con nuestros deseos de siempre: que Dios los bendiga.


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