Los tacvbos

15 de mayo de 2017

Hay que felicitar a quienes hicieron la programación del festival cultural universitario, el concierto de Café Tacvba aquí en Culiacán el pasado jueves, rompió todos los record de aprobación en redes sociales.

Desde temprana hora, asistentes al evento comenzaron a publicar fotos, transmisiones en vivo, memes, etc. donde compartían su talante festivo y su disposición a pasarla bien, fenómeno que fue creciendo y así se mantuvo hasta la madrugada; no recuerdo haber visto nada similar, ni siquiera en torno a eventos deportivos como el beisbol o el futbol.

Una amiga me daba un elemento a considerar: el perfil de la programación, responde a un segmento de público que gusta de ciertas expresiones populares, alejadas de formas de entretenimiento con mayores niveles de aceptación aquí en Sinaloa, pero que conllevan riesgos a la seguridad de los asistentes. Dicho en lenguaje llano: nada que ver con la feria ganadera, ni con los festejos del 15 de septiembre en gobierno del estado, durante el recientemente concluido (¡gracias a Dios!) gobierno de MALOVA. Dicho en lenguaje llano, el perfil del festival universitario de la cultura, va dirigido a un público que está justo a la mitad del camino entre la baja y la alta cultura, lo sorprendente es que resulta ser un segmento mucho mayor a lo que al menos yo suponía. Ya es un gentío.

Mucho se ha escrito sobre el desastroso estado en que dejó al Estado la plaga mochiteca, sobre todo en salud, educación y obras públicas, pero nadie ha mencionado el daño cometido en cultura, donde durante seis años una prefecta de secundaria, analfabeta funcional y adicta a las compras fungió como mandamás del área; durante esos seis años (que me parecieron seis siglos), gobierno del estado fue deshaciendo una tarea de casi cuarenta años, pero por fortuna la actitud de nuestra alma mater, fue la de no dormirse en sus laureles y hoy debemos reconocer los resultados obtenidos.

No son poca cosa.

Debemos recordar que los festivales culturales fueron un invento del labastidismo, se mantuvieron durante treinta años con sus altas y sus bajas pero se mantuvieron, hoy podemos afirmar que se hicieron mal, nunca lograron un público fiel ya no digamos numeroso (mea culpa: no puedo dejar de admitir que tuve que ver en la organización de más de diez de ellos), algo que se le debe reconocer al festival universitario de la cultura, que, sí, no ofrece espectáculos grandilocuentes, novedosos, experimentales, avanzados…no, nada de eso, se distingue más bien por su pertinencia, por estar pensado para dar un pasito a la vez, por construir como se debe construir todo lo imperecedero: poco a poco y bien. Ante el abandono de gobierno del estado y gobierno municipal (este último es otro caso terrible), la UAS le respondió a un público muy numeroso que estaba mal atendido… y se lo apropió.

La naturaleza abomina del vacío.


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