Día del estudiante

29 de mayo de 2017

Esta vez debo darle todo el mérito a mi compañero de micrófonos, Ramón Rodríguez, pues supo dar al clavo en uno de los que sin duda fue tema de la semana en Sinaloa; hecho el debido reconocimiento, caigo en cuenta está de la patada el final que acabo de usar en el párrafo anterior, ese que dice “tema de la semana en Sinaloa”: ya vamos para medio año en una situación donde cada semana lo que sobran son temas, desgraciadamente malos la inmensa mayoría.

Ya todos estamos enterados del festejo del día del estudiante que se salió de madre en una parte de CU, no está por demás insistir en señalar el grave error cometido por las fuerzas policiacas, al dar al problema el mismo tratamiento que a un motín en el penal. Las versiones se contradicen entre el “sí nos hablaron” y el “no les hablamos”, ante la ausencia de pruebas documentales yo me quedo con la versión del rector. ¿La razón? Porque me da mi gana.

Es natural nadie quiera cargar con la responsabilidad, los que tenemos memoria sabemos hasta dónde pudo haber escalado la irrupción de la fuerza pública en un recinto universitario, da vértigo pensarlo, sobre todo cuando se contextualiza.

Hasta aquí, como lo admito, todo resulta natural, lo aberrante aparece cuando hace rugir su ronco pecho una parte del público, donde por cierto es posible ver a más de un universitario de la vieja guardia, aplaudiendo el acto y reclamando la represión por la fuerza y por la ley contra los vándalos, salvajes, bestias, etc. que protagonizaron el tumulto. Ahora resulta que en Sinaloa lo que nos sobran son santos, es en verdad una sorpresa que en nuestra entidad, abunde gente que puede presumir de una conducta victoriana e irreprochable a lo largo de toda su vida: nunca han dicho una mala palabra, nunca han alzado la voz, su paso por las aulas fue ejemplo de morigeración, prudencia y bondad cristianas, nunca participaron en pleitos ni manifestaron expresión de violencia, nunca bailaron de cartoncito, no fuman, no toman ni van pa´llá.

Ajá.

En su mensaje para fijar la posición institucional, el rector recurre a la expresión “en la UAS estudian los hijos de las familias sinaloenses”, es decir que en ella conviven los hijos tanto de los santurrones como de los “anarquistas”, son los jóvenes que hemos producido los adultos de este estado, son como nosotros…somos nosotros: mostrencos, mal educados, borrachos, mal hablados, incivilizados, agresivos y violentos. Por eso están ahí en la UAS, para medio suavizarles las taras sociales de que los hemos recargado, no nos hagamos tontos solos: no es el aula la que les ha fomentado esas conductas, es la familia de donde provienen, por lo general de recursos medios para abajo…afortunadamente, porque si el disturbio hubiera ocurrido entre nuestros jóvenes pudientes, no quiero ni pensar en la matanza que pudo ser. Esos que se desgarran las vestiduras ante la postura del rector, por considerarla entre excesivamente tolerante o abiertamente cómplice, es evidente no entienden lo que es una universidad, la confunden con un penal y se equivocan: en la cárcel de Bachigualato nadie tarda cinco años para graduarse.


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