Imprimir Jorge Aragón | 16 de Marzo de 2017

Me llega a mi correo una nota que, en su momento, supuestamente sólo fue cubierta por el diario La jornada y por Canal 11, sin embargo, dice día y mes (4 de junio) pero no el año, por lo que es imposible certificar su veracidad, pese a ello (suponiendo se refiere a un hecho que jamás sucedió), lo que dice no deja de ser verdad…una gran verdad, además de, por los temas que toca (futbol, ciencia y política pública), su vigencia es eterna y por lo tanto resulta pertinente en este momento. Por lo mismo se las comparto.

Carolina Aranda Cruz, de once años, estudiante de quinto año de primaria, fue invitada a dar un discurso en el World Trade Center México, ante cientos de pediatras y del secretario de salud. Su discurso terminó con una frase devastadora: “pobre México nuestro, tan cerca del futbol y tan lejos de la ciencia”. Entre otras cosas, carolina hizo las siguientes observaciones ¿Por qué apoyar más a los futbolistas que a los científicos? ¿Son mejores personas? ¿Producen mayor riqueza? ¿Nos divierten más? No creo, gracias a los científicos también nos divertimos, ellos inventaron las computadoras, los Ipod´s, los simuladores. Además, salvo algunos casos, los jugadores de futbol nos hacen ver muy mal mundialmente y nuestros científicos, que nadie apoya, no. Me da pena que nuestro gobierno y nuestros empresarios inviertan tanto en futbol y seamos tan malos. Me da pena que inviertan tan poco en ciencia y seamos tan buenos. Tenemos la mejor universidad de Hispanoamérica, según la revista Time, y cada vez le damos menos recursos a la UNAM o al IPN ¿Por qué no apoyar a lo que ya dé resultados? Un país que no invierte en ciencia y en educación siempre será un país pobre. ¿Queremos un México pobre?

El correo da en el clavo, sobre todo en lo referente al papel que México desempeña a nivel mundial como potencia deportiva por un lado, y como potencia científica por el otro, en lo primero nuestra mediocridad está fuera de discusión, no ganamos ni para vergüenzas, mientras que en lo segundo nos sobran motivos para echar adelante el pecho, aunque muchos no lo crean. La propia Carolina señala una serie de triunfos mexicanos en el ámbito de la ciencia: físicos experimentales mexicanos en Suiza y en Japón, unos contribuyendo a encontrar la partícula de Dios, los otros construyendo el nuevo acelerador de partículas en Asia; estudiantes mexicanos de todos los niveles, se alzan cada año como triunfadores en certámenes internacionales sobre ciencias duras; científicos e inventores mexicanos, innovan los tratamientos para la diabetes, la tecnología para detección de cáncer, soluciones contra la sequía y una larga, larga, larga lista de más éxitos de nuestra inteligencia mexicana (digo, es más larga, larga, larga que la lista de deportistas mexicanos destacados a nivel mundial). Aquí yo ya iba a coincidir con lo que a continuación exclamo la Caro “y de esto los medios rara vez dan noticia”. En realidad es al revés, lo cual resulta peor. Me consta que los medios de todo tipo, sí dan cobertura a información científica interesante, es decir hacen notas, me consta porque suelo leerlas y no hay tiempo que alcance para leer las que se generan cada día. A la inmensa mayoría les importan madre. Es todo.

El tema es harto interesante, pues una parte grande de nuestra sociedad, en particular la más pensante, se la vive quejándose de nuestro atraso y de nuestras taras, al tiempo que vive con intensidad el deporte de las patadas, vive con un pie puesto en el avance y en el progreso, mientras el otro lo usa para engrandecer y ensalzar nuestra mediocridad y nuestro atraso. La pregunta hacia todos ellos sería ¿quién les entiende? Tal vez la niña Carolina Aranda y yo padecemos del mismo defecto: no nos gusta el futbol. Esto no es importante, pues no cambia en nada la situación: estamos bien jodidos.

Si ese es nuestro segmento pensante…