Nuestros impuestos trabajan

17 de enero de 2017

…pero contra nosotros. Con toda seguridad, el gasolinazo nos llevará al cierre de escuelas y a la cancelación de programas sociales, al menos si nos atenemos a lo declarado por Peña Nieto y por más de un secretario federal, pues afirmaron que si no subían la gasolina entonces se presentarían los cierres y las cancelaciones.

Hace apenas dos años, el gobierno de Peña implementó incrementos fiscales a la comida chatarra y a los refrescos embotellados, asegurando dichos recursos extraordinarios serían destinados al combate de la diabetes y la obesidad; como podemos comprobarlo hoy, el gobierno agarró esa lana y se la metió por donde usted y yo bien sabemos, pero no me haga caso a mí en semejante afirmación, para mi suerte guarde un excelente artículo de Forbes Latinoamérica publicado a inicios del año pasado, mire nomás:

El 99% de los mexicanos consumen refresco, y aunque la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados aprobó en octubre de 2013 un impuesto especial de un peso por kilo de azúcar para bebidas azucaradas, su consumo no se redujo entre las poblaciones con ingresos más bajos. Pero este gravamen sí dio más recursos al gobierno, pues desde enero de 2014, cuando se introdujo este impuesto, hasta diciembre de 2015, se han recaudado 37,699 millones de pesos, de acuerdo con registros de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). El estudio del Colegio de México, Efectos sobre el bienestar de la política de impuestos sobre alimentos y bebidas con alto contenido calórico, señaló que incluso esta medida representó una pérdida de 66% en la capacidad de compra de alimentos y bebidas en el año 2014 para los segmentos con menor poder adquisitivo. “Los impuestos especiales afectan negativamente el nivel de ingreso real y por lo tanto de consumo de alimentos y bebidas que pueden adquirir los consumidores. En este sentido los impuestos representan una pérdida de bienestar”, comentó José Antonio Romero Tellaeche, director del Centro de Estudios Económicos de El Colegio de México. Entre 2012 y 2014 el consumo promedio per cápita de refrescos en los hogares, solamente disminuyó 5.4 mililitros por día. Para José Antonio Romero, el consumo no tuvo una variación significativa después del impuesto. “En general entre 2012 y 2014, los estratos de ingreso más bajo presentan menores variaciones en el consumo de refrescos que los estratos más altos.”. Para los especialistas del Colegio de México, el impuesto especial de un peso por kilo de azúcar para bebidas azucaradas, afectó definitivamente a las familias. El IEPS a bebidas azucaradas dio una recaudación al gobierno de 19,420 millones de pesos durante enero y noviembre de 2015, lo que significó un aumento de 13.3% con respecto al mismo periodo de 2014, año en que entró en vigor el impuesto a los refrescos.


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