Imprimir Álvaro Aragón | 1 de Agosto de 2016

Si partimos del consejo “obras son amores y no buenos discursos”, nos llega de sopetón dos preguntas concatenadas: ¿Cómo y en qué va a ayudar el gobernador electo Quirino Ordaz Coppel a la Universidad Autónoma de Sinaloa si va a tomar la administración-gobierno en estado de quiebra?

Quiebra en sus finanzas, en sus estados contables; quiebra en materia de seguridad y justicia; quiebra en salud pública. Quiebra en todos los órdenes de gobierno. Quirino va a tomar las riendas de una administración estatal endeudada hasta las cachas.

Recientemente leí un artículo en que se especificaba que Sinaloa era de los más inseguros para los empresarios. Que los hombres de negocios no se la pasaban bien en estas tierras de Dios tocadas por el Diablo.

Que, sí, que la inseguridad es un factor determinante para considerar al Estado como una de las 10 entidades más inseguras del País, según el Informe Empresarial en México: retos y tendencias 2015-2016, de American Chamber.

No se necesita mucho alcance neuronal para inferir que donde no hay seguridad la inversión privada se contraer generando colapsos económicos, sentando sus reales el desempleo y otros fenómenos ruinosos adherentes.

Otra pregunta que llega de golpe es ¿Si a los empresarios les va mal cómo le irá a ir a la UAS?, en el entendido de que Quirino Ordaz heredará un gobierno quebrado, abrazado por el miedo o el desaliento de los empresarios, que son clave para la vida económica del estado

Insistimos en el tema: La primera requisitoria del gobernador debutante tendrá que apuntar hacia dos objetivos: ¿Cuánto tendrá de liquidez en caja? Satisfecha la consulta, a renglón seguido: ¿De qué margen de nuevo endeudamiento dispondrá? La solvencia de la Secretaría de Finanzas del Gobierno del Estado quedará en “punto cero”.

Para ayudar a la UAS, Quirino Ordaz tendrá que recurrir, si quiere, como dice, al alma mater, a una coordinación estrecha con el rector Juan Eulogio Guerra Liera, para ir en pos de los recursos que la institución necesita.

Tres son los canales claves: la Secretaría de Educación Pública; la Unidad de Coordinación Fiscal con los estados de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en pos de recursos de emergencia, y la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados que en septiembre abordará la revisión de los Criterios de Política Económica para determinar el presupuesto de gasto federal de 2017.

En las tres ventanillas, Ordaz Coppel, junto con el rector Juan Eulogio Guerra, deberá colocarse, para demandar un mayor presupuesto para la UAS si en verdad quiere apoyarla.

Hay malos antecedentes si Quirino Ordaz Coppel intenta dejar “lo del presupuesto universitario” en manos de los diputados federales. Si bien es cierto que algunos se pusieron el año pasado la camiseta uaseña exigiendo recursos para la universidad, otros de plano le dieron la espalda a la institución.

No fueron pocos los legisladores que mejor se centraron en el “chayote legislativo” o en meter obras en el presupuesto estatal o federal para beneficiarse, vía sus constructoras, o las de sus familiares, socios o compadres. Pruebas sobran.

Por esa razón repetimos que no bastará a Ordaz Coppel intermediación alguna de aquellos que, presumiendo de su cercanía con el presidente Enrique Peña Nieto.

Las instancias federales citadas tendrán que jerarquizar prioridades regionales y por más que intenten estirar la cobija, ésta ha llegado a su límite de resistencia por los apremios propios del gobierno federal.

Es previsible que por móviles de conveniencia coyuntural, los diseñadores del reparto de dinero federal procuren la mayor rebanada del menguado pastel en privilegio del Estado de México, no sólo porque es la entidad de origen de Peña Nieto, sino porque en 2017 tiene elecciones de gobernador en circunstancias en que la oposición llega embalada y engallada y calcula que ahí se construirá la plataforma de 2018.

En segundo lugar de favoritismo centralista están Coahuila y Nayarit, que también en 2017 tienen elecciones generales. Tómese en cuenta que esos tres estados son de los pocos que permanecen bajo control del PRI.

Además, el escenario en el que se insertan las urgencias financieras  de la UAS está enrarecido por los mecanismos que en materia educativa exige implementar en Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en las universidades públicas del país. El Banco de México aquí ha bajado las expectativas de crecimiento económico para 2016, extensivas desde ahora mismo para el 17.

Existe el riesgo de que en el Presupuesto de Egresos 2017 se dé, en la práctica, otro recorte a las universidades públicas del país.

La propia Secretaría de Hacienda podría acometer un tercer ajuste en el gasto de este año y Luis Videgaray declaró cerrado en junio pasado el margen de nuevo endeudamiento de la administración federal.

Sinaloa está en quiebra, pues ¿De donde va a tomar Quirino Ordaz recursos para apoyar a la UAS? El grueso de la participación fiscal del sector empresarial, como la del turístico, lo capta la Federación. No se sabe tampoco aún a ciencia cierta cuanto va a canalizar el gobierno estatal entrante en el pago de las deudas a corto, mediano y largo plazo. Si el gobierno federal en el 2017 “castiga financieramente” a Sinaloa no van a alcanzar a los vivos para enterrar a los muertos.

El futuro gobernador de Sinaloa no debe entonces pretender seguir   dependiendo de las participaciones federales equivale, en estricto rigor, pues sería tanto, como dice el galardonado periodista Abraham García “poner la carreta delante de los bueyes”.

La  única salida parecer ser convocar a un pacto económico y social para la salvación de Sinaloa, imperativo que no será satisfecho con simples arreglos con las nomenclaturas de los  partidos, que fueron buscadas por Ordaz Coppel con el único fin de sofocar en su matriz cualquier amenaza de cuestionar los resultados electorales del 5 de junio.

En el caso de la UAS, es urgente ya que el gobernador electo convoque a la suscripción de Pacto Estatal por la Educación Pública. La universidad es pivote en el desarrollo de la academia, la educación, la cultura la ciencia y la tecnología en Sinaloa. Quirino no podría habar de un estado en desarrollo si le niega el apoyo a la UAS.

No sabemos los sinaloenses todavía si la UAS tendrá o no un espacio preferente en el Plan de Desarrollo de Sinaloa 2017-2021. No se sabe nada. En materia de educación superior sería una irresponsabilidad que las autoridades estatales nadaran de muertito

¿Cómo y en que, pues, va a ayudar el gobernador electo Quirino Ordaz Coppel a la Universidad Autónoma de Sinaloa?

Obras son amores.

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