Por Brenda Rodríguez el 31 de enero de 2012
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Recientemente se ha señalado el potencial del garbanzo como alimento nutracéutico por el papel que algunos de sus componentes desempeñan en beneficio de la salud. Por ejemplo, en esta leguminosa, la fibra soluble ayuda a disminuir el nivel de colesterol en sangre, reducir el riesgo de enfermedades del corazón, incrementar el volumen fecal, disminuir tiempo del tránsito intestinal, reducir riesgo de cáncer de colon y mejorar tolerancia a la glucosa. La proteína de esta leguminosa, es una excelente opción para sustituir o disminuir el consumo de proteína animal, la cual se ha sugerido que en elevadas cantidades produce calciuria. Sus altos niveles de lisina, favorecen el metabolismo del hígado cuando éste presenta algún daño. Otro tipo de compuestos encontrados comúnmente en la cascarilla de esta leguminosa son los compuestos fenólicos y carotenoides, éstos son considerados posibles agentes para combatir cáncer y arterioesclerosis.
Hoy en día se ha reconocido que los alimentos no solo proveen nutrición básica, sino que también previenen enfermedades y aseguran una buena salud y longevidad. Este concepto no es nuevo para las comunidades en algunas partes de Asia, los cuales siempre han creído que hay ciertos alimentos que son benéficos a la salud y algunos incluso terapéuticos. Pero estas creencias fueron primeramente anécdotas, basadas en siglos de tradición y en gran medida carentes de fundamento científico.
El garbanzo ha sido clasificado en la familia FABACEAE, tribu Vicieae, subfamilia Papilionoides, género Cicer, el cual comprende 39 especies conocidas. Cicer arietinum L es la única especie de importancia económica y agronómica (Crispín y López, 1976). El garbanzo está estrechamente relacionado con C. pinnatifidum y C. echinospermun y C. bijugan. Los orígenes primarios del garbanzo son India, Asia Central, Cercano Oriente y Zona Centro del Mediterráneo. Alrededor de 9,000 líneas de germoplasma se han recolectado a través del mundo y mantenido en el International Crops Research Institute for the Semi Arid Tropic (ICRISAT) en Patancheru, India. La India es el mayor contribuyente a este banco de germoplasma (Chavan y col, 1987).
El garbanzo es la leguminosa que ocupa el quinto lugar en importancia sobre la base de producción de grano, después de la soya, cacahuate, frijol y chícharo. Para el año 2007 se reportó una producción mundial de garbanzo de 9’313’043 ton (FAO, 2008). India fue el principal productor, seguido por Pakistán, Turquía, Australia, Irán/República Islámica, Myanmar y Canadá. Nuestro país, México se encuentra entre los ocho principales productores a nivel mundial. En México, el garbanzo para consumo humano, se siembra en los estados de Sinaloa, Sonora y Baja California Sur. En el 2007 la producción alcanzó 148, 495.19 ton; Sinaloa se situó como el principal productor con 80, 823 ton (SAGARPA, 2008).
Fuente: Protocolo de Tesis Doctoral de MC. Mar de Jesús Heiras Palazuelos, Universidad Autónoma de Sinaloa, Facultad de Ciencias Químico Biológicas, Doctorado Regional de Noroeste, Especialidad en Biotecnología. Directores de tesis: Dr. José Antonio Garzón Tiznado y Dr. Cuahutémoc Reyes Moreno.





