Los movimientos del PRI
Con la renuncia de Humberto Moreira a su dirigencia nacional, en el PRI retornaron al camino del posicionamiento de su proyecto de fortalecimiento institucional, en el propósito desde luego de ganar la sucesión presidencial.
El ‘estorbo’ en que se convirtió Moreira luego de la escalada mediática en su contra, ya no tendrá para nada el peso que le quisieron poner los opositores al PRI.
Ya habíamos dicho que más allá de la inocencia o culpabilidad de Moreira en el tema del endeudamiento del estado de Coahuila, en el PRI tenían que atender lo efectos mediáticos, negativos por supuesto, que se desprendían del asunto.
Y en las malas noticias para los opositores al PRI que se derivan de la renuncia de Moreira, aparecen también visos del fortalecimiento interno del tricolor.
Empiezan las valoraciones respecto de la inminencia de que sea el senador Pedro Joaquín Codlwell el sucesor de Moreira y entonces pensemos en la recomposición de las relaciones del grupo que encabeza Enrique Peña Nieto con distinguidos miembros del grupo parlamentario del PRI en el Senado de la República, a cuya cabeza marcha desde luego Manlio Fabio Beltrones.
Puntual además en ese sentido la designación del también senador Jesús Murillo Káram en la Comisión Nacional de Proceso Internos, porque aquí la ‘carambola’ agrega la atención a otra destacada figura del priísmo nacional como lo es Beatriz Paredes Rangel.
Desde luego que la salida de Moreira de la dirigencia del PRI, manda también otros mensajes.
Unos de ellos nos reitera a un Enrique Peña Nieto actuando de manera inteligente, cediendo para avanzar.
Con ello enviando un claro mensaje a la insolencia y triunfalismo del grupo de jóvenes priístas que le acompañan y que hoy, queriendo comer de un pastel que todavía no tienen en su mesa, se desgarran menospreciando a políticos de ese partido cuya experiencia y valía serán de suma importancia en el camino de retornar a la Presidencia de México.
Respecto de Pedro Joaquín Codlwell y de su inminente llegada a la dirigencia nacional del PRI, se nos resalta la cercanía afectiva del exgobernador de Quintana Roo con el sinaloense Heriberto Galindo Quiñónez.
Otro sinaloense, el senador Francisco Labastida Ochoa, podría recomponer su participación en la actual coyuntura del PRI, también por su cercanía con Codlwell.
En lo particular no creemos en los espejismos en la política, pero que no se extrañe el lector si en los próximos días se especula con relaciones que podría tener el futuro dirigente nacional del PRI con el grupo que hoy gobierna Sinaloa.
Paralelo a las circunstancias que se registran en el ámbito de la dirigencia nacional del PRI, en Sinaloa sigue la disputa por las candidaturas y en particular por el único espacio que les queda en la fórmula para el Senado de la República.
En concreto se asegura que ante la poca rentabilidad electoral de Fernando González, el yerno de Elba Esther Gordillo, en el PRI sólo quedan como opciones para acompañarle en la fórmula, Daniel Amador Gaxiola, el líder del magisterio estatal y presidente de ENCIMA, y el propio dirigente priísta Pablo Moreno Cota, cabeza de importante corriente del sector campesino del tricolor.
En cuanto a las candidaturas a las diputaciones federales el que abrió fuego por el séptimo distrito lo fue el exdirigente del PRI en Culiacán, Sergio Torres Félix.
En las próximas horas harán lo propio los aspirantes de todos y cada uno de los partidos políticos.
Ya lo veremos
Así están las cosas…









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